¿Qué tipo de anestesia se usa en la consulta del dentista?

Tener todas las garantías de que el paso por la consulta del dentista va a ser indoloro supone un gran alivio para el paciente. A pesar de que las técnicas odontológicas han evolucionado de manera notable durante las últimas décadas, el sillón del dentista sigue imponiendo cierto respeto a muchas personas. Cuando descubras las diferentes opciones de anestesia y sedación que existen para mitigar las posibles dolencias, perderás el miedo a cualquier intervención.

¿Es imprescindible el empleo de anestesia en el dentista?

El empleo de diferentes técnicas de anestesia en el dentista es una práctica común. De hecho, muchas de las intervenciones que los odontólogos llevan a cabo no serían posibles si no se aplicara alguna de estas opciones de sedación.

La anestesia se utiliza de forma habitual en numerosos procedimientos que, en ausencia de esta, serían extremadamente dolorosos para el paciente:

  • Implantes dentales
  • Exodoncias
  • Colocación de carillas
  • Cirugías complejas
  • Obturaciones…

Con todo, la anestesia en el dentista no siempre es un aspecto imprescindible para la correcta realización de una intervención. La aprensión y la sensibilidad del paciente son variables que el especialista deberá tener en cuenta a la hora de tomar una decisión sobre la idoneidad del empleo o no de tratamientos anestésicos. Incluso en aquellas prácticas en las que no es obligatoria la utilización de un método de insensibilización, estos pueden resultar adecuados para proporcionar mayor confort y seguridad al paciente durante la intervención.

Anestesia dentista tipos Anestesia infiltrativa en la consulta del dentista

La elección de la anestesia adecuada

Antes de cualquier procedimiento odontológico, el paciente y el especialista intercambian información médica relevante que permite, entre otras cosas, escoger el tipo de anestesia más adecuado para una determinada intervención. En este paso previo, el odontólogo obtiene datos tan importantes como:

  • El historial de enfermedades del paciente
  • Información sobre patologías previas o intervenciones quirúrgicas relevantes
  • Tratamientos farmacológicos previos y actuales
  • Existencia de enfermedades como la diabetes o la hipertensión

Asimismo, es posible que el especialista necesite ampliar información y solicite un test de coagulación de la sangre o un electrocardiograma. No podemos obviar que son muchas las condiciones médicas que pueden interferir en la eficiencia de la anestesia o alterar sus efectos. Conocer todas estas variables con detalle permitirá al odontólogo trabajar con seguridad y minimizar los riesgos asociados al empleo de anestésicos.

Tipos de anestesia en las intervenciones odontológicas

Los tratamientos anestésicos difieren de una intervención a otra para adaptarse a las exigencias de cada procedimiento. Los más invasivos requieren de alternativas de anestesia más intensa mientras que otros se solucionan con opciones superficiales. En base a esto se pueden diferenciar dos grandes grupos de anestesia dental:

  1. Anestesia infiltrativa: se aplica mediante un pinchazo y proporciona una insensibilización duradera. Sin embargo, los efectos secundarios y las contraindicaciones de este tipo de anestesia son mucho más notables, por lo que no es una técnica apta para todo tipo de pacientes.
  2. Anestesia tópica: se emplea en forma de gel o spray para adormecer una determinada zona de la boca. Su efecto es limitado y en ocasiones solo se emplea para evitarle al paciente la molestia que puede generar la punción de la anestesia infiltrativa.

Anestesia dental según las necesidades de la intervención

La insensibilización bucal antes de un procedimiento odontológico puede llevarse a cabo de manera localizada sobre una única pieza dental (anestesia periapical) o sobre todo el tronco nervioso (anestesia troncular), lo que provoca un adormecimiento general de todo el cuadrante de la boca, que afecta no solamente a los dientes y la encía sino a la lengua, los labios y la mejilla.

Antes de la intervención y una vez que el odontólogo está al tanto de cuáles son las condiciones médicas del paciente, este recibe toda la información referente al procedimiento al que se va a someter y al tipo de anestesia empleada. Existen muchas formas de anestesia y sedación, pero no todas las clínicas odontológicas disponen de los profesionales o del equipamiento necesario para utilizarlas. En cualquier caso, las alternativas más comunes son:

  • Anestesia local: es la opción más extendida en las consultas de los dentistas y se puede aplicar a prácticamente cualquier tratamiento dental, desde el simple empaste de una caries hasta la colocación de un implante. Aunque no es lo más común, la anestesia local también se utiliza en las limpiezas bucales más exigentes, cuando la placa bacteriana está demasiado adherida a la superficie del diente, y también durante el curetaje dental, ya que este obliga a un raspado más profundo.
  • Anestesia general: debido a los riesgos que conlleva y a la necesidad de personal y equipamiento específico para su aplicación, la anestesia general está reservada para las intervenciones más complejas como las alteraciones maxilofaciales, la extracción del tercer molar o algunos implantes. Implica inducir al paciente en un estado de inconsciencia completo, por lo que permite trabajar con mayor libertad, pero también entraña peligros que no existen con los otros tipos de sedación.
  • Insensibilización tópica: son cremas, geles o aerosoles que actúan sobre las mucosas orales de manera superficial. Uno de los componentes más frecuentes en este tipo de productos anestésicos es la benzocaína. No se aprecian importantes efectos secundarios, pero su potencial insensibilizador tampoco está a la altura de la anestesia infiltrativa, por lo que su uso es también más limitado.
  • Sedación: no es en sí mismo un tipo de anestesia sino una alternativa para relajar al paciente antes de una intervención. Su uso no está todavía muy extendido en las clínicas dentales españolas, pero en países como Estados Unidos se utiliza desde hace ya muchas décadas para proporcionar mayor confort a los pacientes pediátricos y a las personas que tienen pánico a la consulta del dentista. La sedación puede realizarse de forma oral, administrando algún tipo de fármaco antes de entrar en consulta, o intravenosa, con la monitorización de un médico anestesista durante el tiempo que dure la intervención. Por otro lado, la sedación consciente mediante la inhalación de óxido nitroso ha entrado en desuso.

¿Qué materiales se emplean en la aplicación de anestesia dental?

La anestesia local de tipo infiltrativa es la más utilizada en las clínicas dentales pos su eficiencia, su seguridad y su durabilidad. Así pues, aparte de geles o sprays de uso tópico, se puede decir que las jeringuillas y las agujas son los dos materiales más extendidos en la aplicación de anestesia durante las intervenciones odontológicas.

Las jeringuillas se dividen en dos categorías:

  1. Reutilizables: se fabrican en metal y se esterilizan después de cada uso de manera que una única jeringuilla puede ser empleada con diferentes pacientes con todas las garantías de higiene y seguridad. Son utensilios muy versátiles ya que permiten el acople de todo tipo de cartuchos y agujas, están provistas de un sistema de gatillo con el que se regula la intensidad del pinchazo y facilitan la aspiración de la nube de sangre de una vena antes de inyectar el líquido anestésico.
  2. Desechables: están fabricadas en plástico y se depositan en un contenedor de reciclaje después de un único uso. Son ligeras y manejables pero, al contrario que las reutilizables, presentan más limitaciones en el uso de determinados cartuchos y agujas.

Tanto en unas como en otras, en el extremo superior de la jeringuilla se coloca la aguja. Estas son siempre de un solo uso, están fabricadas en acero inoxidable y su tamaño oscila entre los 10 mm y los 32 mm. Gracias a su eje es posible canalizar con precisión el líquido anestésico desde la carga de la jeringa hasta el tejido oral.

La información como parte del proceso

Conocer los detalles de la intervención bucodental a la que vas a someterte te ayudará a superar temores infundados. El empleo de anestesia en las prácticas odontológicas y los avances en sus diferentes formas de aplicación han permitido minimizar las molestias de los procedimientos más complicados.

Consulta a tu dentista todas las dudas que tengas acerca de tu próxima intervención: un paciente bien informado es un paciente mejor preparado para afrontar cualquier tratamiento con menos estrés y mayor confort.

5/5 (1 Review)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 He leído y acepto la política de privacidad. *

Tiiz
Envíar
Ir arriba