Todo lo que necesitas saber sobre las aftas bucales

Los tejidos blandos de la boca también son susceptibles de sufrir algunas alteraciones que se presentan en forma de pequeñas úlceras. Son las denominadas aftas bucales, una afección que no resulta dañina ni contagiosa pero que en algunos casos puede llegar a convertirse en un verdadero incordio.

¿Por qué aparecen las aftas bucales?

Junto a las caries, las llagas en la boca son una de las enfermedades bucales más frecuentes. En esencia, son pequeñas úlceras en la mucosa oral con un tamaño que no suele superar los 5 milímetros, de color blanquecino y envueltas en una aureola rojiza.

Las aftas bucales afectan al epitelio de las mucosas, esto es, a su capa más externa. Pero aunque se trate de heridas superficiales que inicialmente no entrañan ningún riesgo importante de salud, lo cierto es que pueden resultar muy incómodas e incluso dolorosas para quien las padece.

Otro de los aspectos que pone en cuestión la aparente inocuidad de las aftas en la boca es su carácter necrótico y recidivante. La degeneración y la muerte celular de esos tejidos es un proceso que tiende a repetirse una vez superado el período de recuperación, por lo que, en ocasiones, puede resultar bastante complicado deshacerse de este tipo de afecciones de manera definitiva.

Chica con aftas bucales

Identificación de los signos y síntomas

Aunque su evolución es muy rápida y podría parecer que las aftas bucales emergen de manera repentina, no sucede así. Estas afecciones siguen un proceso de desarrollo que se identifica con facilidad, sobre todo cuando el paciente es propenso a experimentar este tipo de heridas en la boca.

La aparición del afta está precedida de una sensación de hormigueo, escozor o sensibilidad en la zona afectada. En muy pocas horas, entre 12 y 36, el área se enrojece y empieza a formarse una protuberancia que de no tratarse a tiempo acabará ulcerándose y produciendo esa molesta herida de color blanquecino.

Si bien las úlceras en la boca no son lesiones propiamente estacionales, está demostrado que los brotes más intensos se producen durante los meses de verano, mientras que su incidencia disminuye de modo significativo en la primavera y el otoño. Tampoco hay una franja de edad concreta que ayude a acotar quiénes son las personas más expuestas a este tipo de afecciones en la boca, aunque el riesgo de brotes recidivantes se reduce a medida que aumenta la edad del paciente y a partir de los 65 años de edad es casi inexistente y vinculada sobre todo a problemas con el uso de prótesis dentales.

Causas de las aftas en la boca

El origen de estas lesiones bucales puede ser de diversa índole. Algunas causas son más fáciles de reconocer porque están relacionadas con problemas de fricción o maloclusión, pero otras resultan difíciles de identificar al depender de factores tanto endógenos como exógenos, es decir, con origen dentro y fuera de la boca.

Este desconocimiento parcial del origen exacto de las lesiones aftosas no ha impedido elaborar una lista de desencadenantes que de manera más o menos acertada abarca todas las posibles causas de la aparición de las úlceras en la boca:

  • Automordeduras y traumas menores en el tejido blando de la boca
  • Fricción de ortodoncias y prótesis dentales
  • Alergia o sensibilidad a determinados alimentos como fresas, mariscos, vinagre o queso
  • Fluctuaciones hormonales
  • Hábito tabáquico
  • Reacción adversa a algunos fármacos como los inmunosupresores o los corticoides
  • Sistema inmunitario deprimido
  • Estrés nervioso y otras alteraciones psicológicas que elevan la tensión emocional
  • Carencias nutricionales de ácido fólico, hierro, zinc o vitamina B12
  • Problemas digestivos

Clasificación de las úlceras en la boca

Atendiendo a la morfología, el tamaño y las manifestaciones clínicas que presentan, las aftas bucales se suelen dividir en tres tipos:

  1. Aftas menores: aparecen sobre todo en los bordes de la lengua y en la cara interna de labios y mejillas. Son las llagas de la boca más comunes y se presentan siempre como pequeñas úlceras ovaladas y poco profundas. Por lo general desaparecen solas en apenas siete días, aunque durante este periodo pueden resultar bastante molestas al masticar y al hablar.
  2. Aftas mayores: tienen un tamaño superior a los 10 milímetros de diámetro y pueden permanecer activas durante periodos que van de semanas a incluso meses. Ello se debe a que la lesión afecta también a los vasos sanguíneos que irrigan la zona, por lo que la ulceración va acompañada de un cuadro hemorrágico. Las zonas afectadas (lengua, labios, faringe, mejilla o paladar) suelen sanar con una fibrosis superficial y la aparición de una cicatriz.
  3. Eftomatitis aftosa recurrente: las aftas aparecen es grupos de úlceras de pequeño tamaño y en cualquier lugar de la mucosa bucal. Por su aspecto irregular, producto de la unión entre varias de estas llagas, presentan cierta similitud con el herpes. Sin embargo y, al contrario que este, no se producen por efecto de un virus sino por alguna de las causas que ya hemos citado.

Eftomatitis aftosa

Tratamiento y prevención de las llagas en la boca

Salvo en casos extremos, las úlceras en la boca más habituales remiten de manera natural en un plazo aproximado de entre una y dos semanas y sin dejar cicatrices. Sin embargo, puede darse el caso de que la herida inicial haya podido complicarse con una sobreinfección o que la lesión se haya cronificado, dificultando así una pronta recuperación.

En los diagnósticos más sencillos no existe una pauta terapéutica específica y, en cualquier caso, esta no suele estar tan orientada a sanar la lesión como a hacer más llevaderos sus síntomas. Para ello basta con la adopción de medidas de carácter local que ayuden a paliar el dolor y acorten el curso del proceso de curación natural. La sintomatología, la regeneración del tejido y la prevención de nuevos brotes se suelen abordar con las siguientes alternativas:

  • Anestésicos locales y antiinflamatorios para el alivio inmediato de las molestias. Los más comunes son la lidocaína, la benzocaína y la hidrocortisona con formulaciones que faciliten el contacto directo con la herida para actuar de manera efectiva sobre esta.
  • Ácido hialurónico y otros protectores locales de la mucosa oral para acelerar el proceso de renovación celular. Estos productos garantizan un buen equilibrio hídrico en la zona y aceleran la regeneración celular de los tejidos afectados.
  • Antisépticos y antibióticos con los que proteger las mucosas bucales de la aparición recurrente de úlceras severas. Los antisépticos limitan las posibilidades de que se produzca una sobreinfección y los antibióticos son la única barrera existente ante las amenazas graves en la salud bucodental desde esta perspectiva.

Por otro lado, las personas más propensas a sufrir este tipo de afecciones en las mucosas bucales deberán prestar especial atención a la higiene bucal diaria tanto para prevenir la aparición de aftas bucales como para que cualquiera de estos tratamientos terapéuticos sea efectivo. Teniendo en cuenta que se han identificado algunos de los factores desencadenantes de estas lesiones, la prevención de aftas bucales implica:

  • Mantener la higiene bucal adecuada con cepillos de cerdas suaves y evitando movimientos bruscos.
  • Tener identificados aquellos alimentos que causan irritación en la boca y disminuir o suprimir su consumo.
  • Visitar al dentista en caso de que se empleen ortodoncias o prótesis dentales para asegurar su correcta posición y encontrar soluciones a posibles problemas de fricción.
  • Consumir alimentos ricos en Omega-3, ácido fólico y vitamina C e incorporar frutas y verduras variadas en la dieta.
  • Reducir los niveles de estrés en el día a día recurriendo a ejercicios de respiración y relajación.
  • Evitar el empleo de enjuagues bucales con alcohol una vez que se haya identificado la presencia de aftas ya que pueden retrasar su curación.

Las aftas bucales no suponen un riesgo para tu salud bucodental, pero pueden ser una señal de alarma que te advierta de que tu organismo experimenta otros problemas. Cuando estas úlceras aparecen de manera frecuente, aumentan de tamaño y van acompañadas de fiebre, lo mejor es que consultes a un especialista para realizar un diagnóstico más ajustado de la afección y averiguar cuáles son los motivos que están detrás de estas lesiones.

5/5 (1 Review)

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 He leído y acepto la política de privacidad. *

Ir arriba

¡Qué bien tenerte por aquí! Comentarte que esta web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación. Haz clic sobre el botón para aceptar nuestra política de cookies.