¿Qué tipos de encía existen?

La encía o gingiva es esa parte de tejido que cubre el maxilar superior e inferior, y que proporciona protección a la dentadura. Aunque siempre se habla de ella en singular, existen varios tipos de encía. El trabajo conjunto de todas estas partes permite que se integren con el resto de elementos de la cavidad bucal y que puedan desarrollar sus funciones de modo eficiente.

Funciones de la encía: todo en tu boca está interconectado

Los dientes parecen acaparar gran parte del protagonismo de la salud oral. Aunque es cierto que desempeñan un papel fundamental, no debes olvidar que en la cavidad bucal existen otros elementos importantes en funciones como la masticación, la deglución y la fonación.

Uno de esos elementos es la encía, que directa o indirectamente interviene en las principales funciones de la boca. Es un tejido conectivo denso que se extiende por el contorno de los dientes y hacia la parte apical de estos, donde la raíz se inserta en el hueso alveolar.

Desde el punto de vista funcional cumplen con una triple misión:

  1. Absorber la presión generada por los movimientos masticatorios. Imagina que las encías son como los amortiguadores del coche: sin su presencia, las fuerzas derivadas de la masticación recaerían directamente sobre el hueso alveolar, provocándolo serios daños con el paso el tiempo.
  2. Proteger los dientes de la amenaza de gérmenes y bacterias. Estos tejidos sirven de barrera, cerrando la línea entre la parte visible del diente y su raíz para que estas amenazas no encuentren ningún resquicio por el que colarse.
  3. Garantizar la fijación de los dientes a los maxilares. Las encías son parte de ese ‘pegamento’ que evita que las piezas dentales se desplacen de la posición adecuada. Es por ello que no son tejidos del todo rígidos, sino que se amoldan con sutileza a la forma del diente para proporcionarles la sujeción que necesitan.

Encías tipos de encía

Tipos de gingiva y sus principales características

Lo habitual es que hablemos de las encías refiriéndonos a esa parte de la boca en la que se inserta el diente. Sin embargo, lo exacto sería hablar de encías en plural, ya que dependiendo de su posición y de las particularidades de su estructura existen hasta tres tipos de encía diferentes:

1. Encía marginal o libre

Justo por encima de la línea gingival del diente, es decir, por encima de la unión entre este y el tejido, se encuentra la encía marginal o libre. Tiene un ancho de entre 0,5-2 mm y un color rosado traslúcido.

La encía marginal o libre se aprecia a simple vista al hablar o al sonreír, por ser la que se encuentra más pegada al diente. Es esa parte de tejido que va desde la cresta gingival hasta el comienzo de la encía adherida.

2. Encía adherida

Por encima de la encía marginal se encuentra la encía adherida. Normalmente queda al descubierto con la sonrisa, aunque esto depende de la morfología de cada boca. En cualquier caso, siempre puede realizarse una comprobación levantando ligeramente el labio.

La anchura de la encía adherida varía en función del lugar de la boca que se observe. Así, en la parte delantera de la dentadura es más amplia que a medida que se avanza hacia los molares. Se caracteriza por su forma de collar rodeando los dientes, es más resistente y tiene un color rosado muy similar al de la encía libre, aunque algo menos blanquecino.

3. Encía interdental

Como su propio nombre indica, la encía interdental es la que se ubica en el espacio entre los dientes. Tiene forma piramidal y está justo por debajo de la línea gingival, donde se produce el contacto entre el diente y la encía libre.

En cuanto a su volumen, anchura y profundidad, no se puede hablar de medidas exactas. La morfología de la encía interdental guarda una estrecha relación con la forma de los dientes y su posición, por lo que puede variar de forma significativa de una boca a otra.

Mucosa, ¿un cuarto tipo de encía?

Por encima de estos tres niveles de encía se localiza la mucosa, que en cierto modo podría considerarse el cuarto tipo de encía. No en vano, es la parte más elevada de este complejo sistema de sujeción y protección para los dientes.

Esta zona nunca queda expuesta a menos que se tire del labio. Es un área blanda y sensible que, por sus particularidades de forma y textura, es susceptible a la aparición de llagas y aftas cuando se producen roces o traumatismos.

¿Sabrías identificar si están sanas?

Como parte fundamental de la anatomía bucal, la encía desempeña un papel clave tanto en lo funcional como en lo estético. Aunque su salud está por encima de su atractivo, lo cierto es que hay signos visuales que permiten identificar si estamos o no ante una encía sana:

  • Color: es la forma más sencilla de reconocer una encía sana. El tejido se muestra con una saludable tonalidad rosa pálido frente al rojo intenso de las encías que tienen problemas.
  • Volumen: la línea y el grosor de la encía también determinan su salud. La encía, como elemento de protección del diente, debe ocupar el espacio adecuado. Una encía sana es aquella que no se muestra inflamada ni retraída, cubriendo la porción de diente necesaria para que la raíz no quede expuesta.
  • Sangrado: unas encías que sangran o supuran indican que algo no va bien. La gingivitis está acompañada de los otros dos síntomas clave (color y volumen) y, de no tratarse en el momento adecuado, puede ser la desencadenante de la enfermedad periodontal.

En presencia de cualquiera de estos signos es importante que acudas a la consulta del dentista. Las alteraciones en las encías son el principal síntoma visibles de muchas de las enfermedades más habituales de la boca. Una respuesta rápida condiciona en gran medida la efectividad de cualquier tratamiento.

Principales enfermedades encías

¿Cómo proteger la salud de las encías?

Si te preocupa tu salud bucodental, te preocupa el estado de tus encías. Son dos aspectos que no se pueden abordar de forma independiente. La higiene bucal rutinaria debe incluir acciones que integren a todos los elementos que se encuentran dentro de la cavidad oral.

Principales afecciones

La firmeza y protección que aportan a la dentadura no deben confundirte. Las encías también son zonas sensibles en las que pueden originarse algunas enfermedades. No en vano, es aquí donde se producen dos de las enfermedades bucodentales más extendidas:

  1. Gingivitis: sensibilidad, aumento de volumen y sangrado gingival. Puede ser el origen de una enfermedad periodontal y de la retracción de las encías.
  2. Periodontitis o piorrea: infección grave del tejido gingival que puede derivar en otras patologías y problemas de salud importantes.

Consejos para el cuidado gingival

Las actuaciones específicas para el cuidado de las encías cumplen con una doble línea de trabajo: la higiene y la prevención.

En lo que respecta a las medidas de limpieza y mantenimiento de las encías, ten en cuenta las siguientes pautas:

  • Cepilla los dientes después de las comidas principales durante al menos dos minutos. En la técnica de cepillado, recuerda que lo más efectivo es realizar un barrido desde la línea gingival hacia la corona.
  • Limpia los espacios interdentales con ayuda de hilo dental, cepillos interproximales o irrigadores bucales.
  • Consulta a tu dentista la posibilidad de recurrir a enjuagues bucales después de la limpieza y, en tal caso, cuál es el más recomendado para ti.

En el ámbito de la prevención debes considerar:

  • Realizar visitas periódicas al dentista, sobre todo si ya te han diagnosticado gingivitis o alguna otra enfermedad en las encías.
  • Someterte a una profilaxis en profundidad al menos una vez al año, ya que parte de la placa bacteriana no desaparece con las técnicas de higiene rutinaria.
  • Cuidar tu alimentación manteniendo una dieta equilibrada rica en vitaminas B, C y K que ayudan a prevenir la periodontitis y favorecen a la mejora de la estructura gingival.
  • Extremar las precauciones y medidas de higiene en el caso de llevar prótesis dentales o de estar en tratamiento con ortodoncias.

Las encías sanas son un aspecto clave de la salud bucodental. Por un lado, porque ofrecen estabilidad y fijación a los dientes; por otro, porque garantizan el bloqueo de agentes patógenos que tengan intención de llegar hasta la raíz. Y hay una tercera razón: que forman parte de la estética y belleza de tu sonrisa. ¡Cuida de tus encías y luce sonrisa sin complejos!

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