¿Qué son los selladores dentales?

La cara superior de molares y premolares presenta una superficie irregular. Sin unas pautas de higiene adecuadas, esos recovecos pueden convertirse en un lugar perfecto para que se instalen las bacterias causantes de la aparición de caries. Los selladores dentales funcionan como una ayuda extra para la prevención de este tipo de problemas.

¿Para qué se emplean los sellantes dentales?

Si pasas la lengua por la superficie oclusal de tus molares y premolares percibes ciertas protuberancias que dibujan una superficie irregular. Esa silueta se caracteriza por la presencia de un pequeño hueco y diminutos canales que descienden hacia su interior y que convierten las piezas dentales traseras en las más vulnerables frente a la aparición de caries.

Esos surcos en la superficie de los dientes no siempre resultan fáciles de limpiar. Incluso manteniendo unas buenas rutinas de higiene, existe cierto riesgo de que se quede acumulada la comida y las bacterias empiecen a invadir piezas dentales, mientras se generan problemas de salud oral.

Los selladores dentales son un recubrimiento de resina que protege la superficie dental y actúan como barrera de protección inmediata. Están fabricados a base de resinas plásticas o ionómero de vidrio de gran resistencia que se endurecen tras su aplicación sobre el diente para taponar cualquier hueco o fisura. El sellante constituye una protección adicional en la superficie de masticación y ahorra tiempo y dinero en eventuales tratamientos de obturación dental (empaste).

Sellante dental niño

Protección dental orientada a los niños

Aunque el dentista puede determinar la idoneidad de colocar selladores en una dentadura adulta, por lo general este procedimiento es más típico de la odontología pediátrica. De hecho, lo más recomendable es recurrir a esta solución en las etapas más tempranas de la formación de los molares y premolares permanentes, un desarrollo que se produce entre los 5 y los 14 años de edad.

  • Muelas de los 6 años: entre los 5 y los 7 años
  • Muelas de los 12 años: entre los 11 y los 14 años

Una revisión de Cochrane sobre la efectividad de los selladores corrobora que en niños de entre 5 y 10 años, el uso de estas soluciones reduce del 40 al 6 % la presencia de caries. Salvo en casos excepcionales, estos materiales sellantes se aplican solo sobre dientes permanentes y no en dentaduras ‘de leche’.

¿Funcionan los selladores en los dientes de los adultos?

Si bien se trata de un tratamiento típico en niños, el sellante dental también puede resultar de utilidad en los dientes de adulto que empiezan a mostrar síntomas de deterioro o fisuras. Aunque su uso no está contraindicado, no suele ser una opción muy extendida.

El principal problema de la aplicación de estos selladores en los dientes de adulto es la edad. A medida que pasa el tiempo aumenta la exposición de los dientes al microbioma oral, es decir, a los más de 700 microorganismos que pueblan la boca. Esto puede hacer que la aplicación de sellantes dentales ya no sea tan efectiva como en unos molares y premolares que acaban de erupcionar.

El odontólogo puede realizar una valoración previa a la aplicación de esta barrera de protección en función de las condiciones del diente. Así como en la dentadura de los niños no suelen presentarse demasiadas complicaciones, en el caso de las muelas adultas es probable que se planteen soluciones alternativas frente al riesgo de padecer caries.

Colocación de selladores para los dientes

La aplicación de sellantes dentales es sencilla, rápida e indolora, pero siempre debe ser realizada por un odontólogo. Antes de iniciar el procedimiento hay que corroborar que las muelas se encuentran en buenas condiciones y que no hay caries. También habrá que comprobar la profundidad del hueco y de las fisuras y determinar cuánta cantidad de material hará falta.

El tratamiento se realiza en consulta, sin necesidad de anestesia y en apenas cinco pasos:

    1. Limpieza de la superficie dental: hay que eliminar los restos de suciedad e higienizar la zona. La limpieza se realiza con una pasta especial y un cepillo giratorio.
    2. Secado de la muela: para que la adhesión sea eficiente es importante que la superficie del diente esté seca. Se aísla la zona colocando unos algodones para evitar que la saliva cubra la muela.
    3. Aplicación de solución ácida: es necesario que el diente esté ligeramente rugoso para que el sellador se adhiera correctamente. Esta solución ácida (agente grabador) crea áreas microscópicas en las que las superficie del esmalte es más rugosa.
    4. Aplicación de la pasta selladora: tras el enjuague y el secado de la muela se reemplazan los algodones de aislamiento y se procede al sellado. El sellador se aplica en estado líquido y de forma localizada con ayuda de una fina boquilla o jeringa. El especialista se asegura de que cubre toda la zona a proteger.
    5. Endurecimiento: la mayoría de los materiales sellantes que se emplean en la actualidad son fotoporimelizables. Esto quiere decir que su endurecimiento se produce a partir de la exposición a una fuente de luz especial. Otra alternativa es la de los selladores dentales de dos componentes que se endurecen de forma automática tras la aplicación. En ambos casos, el resultado es una dura película de barniz que actúa como protección.

Selladores dentales

¿Necesitan alguna pauta de mantenimiento especial?

Si los selladores dentales resultan tan efectivos en las bocas de los niños es, entre otros motivos, porque no requieren de ningún cuidado específico. Una vez colocados, basta con lavarse los dientes a diario siguiendo las pautas de higiene oral básicas.

En este sentido, hay que subrayar que estos productos solo protegen la zona que se encuentra cubierta, por lo que el resto del diente sigue expuesto a los riesgos habituales de una mala higiene. Es importante que desde edades muy tempranas los niños adquieran unos buenos hábitos de limpieza de la boca para evitar las caries y otros problemas de salud bucodental.

El empleo de selladores para los dientes es compatible con el uso de cepillos, colutorios e hilo dental, por lo que no interfiere en absoluto en el proceso de limpieza. Esta barrera protectora es muy resistente. La capa sellante tiene una efectividad aproximada de diez años, aunque eso depende de aspectos como la estructura molar, el bruxismo, la posición de la mandíbula y el tipo de mordida del paciente.

Todos estos factores podrían acelerar el proceso de desgaste de la protección e incluso su desprendimiento. Si fuera necesario, es posible aplicar una nueva capa sellante sobre el diente sin mayores complicaciones. Con todo, conviene evitar el consumo frecuente de alimentos gomosos y pegajosos como chicles o caramelos para prolongar la vida útil de estas protecciones.

Los sellantes dentales previenen la acumulación de comida en los dientes jóvenes y la proliferación de bacterias dañinas en sus surcos y cavidades. Es una forma eficaz de prevenir el desarrollo de caries y el deterioro de las piezas dentales. Sin embargo, a pesar de su efectividad demostrada en la salud oral de la infancia, en ningún caso puede sustituir las rutinas de higiene diaria y la visita periódica a la consulta del dentista.

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