¿Qué relación existe entre las alergias y la salud oral?

Ojos irritados, congestión nasal, estornudos… Quienes padecen algún tipo de alergia estacional saben que los síntomas de estas pueden llegar a ser muy molestos. Pero en ocasiones, esas molestias van un paso más allá y se convierten en un riesgo para la salud de tu boca. Aprende a identificar los síntomas orales de las alergias y sigue las recomendaciones de tu dentista para evitar que el problema vaya a más.

¿Qué son los alérgenos y cómo nos afectan?

Los alérgenos son sustancias que el organismo identifica como extrañas. Esto hace que el sistema inmunitario se ponga alerta y genere unos anticuerpos especiales, los IgE. El contacto posterior entre el alérgeno y los anticuerpos desencadena una reacción alérgica que se puede manifestar de formas muy diferentes en función de la susceptibilidad de la persona y de las propias características del alérgeno.

No existen datos concluyentes sobre por qué determinadas moléculas se convierten en alérgenos y otras no. Lo que sí parece evidente es que la mayoría de los alérgenos son proteínas combinadas con hidratos de carbono (glicoproteínas) o con grasas (lipoproteínas). Esas proteínas entran en contacto con el organismo a través de la piel o las mucosas (gastrointestinales o respiratorias) o mediante una inyección, como ocurre con las picaduras de los insectos.

En el caso de la salud oral destacan sobre todo las alergias relacionadas con las vías respiratorias y el aparato digestivo. Desde el polen hasta el gluten, dos de los alérgenos más comunes y que más afectan a la población, muchos de los síntomas de estas alergias terminan manifestándose también en la boca.

Alergia estacional

¿Cómo afectan las alergias a tu salud oral?

Cuando nos referimos a la relación existente entre las alergias y la salud oral es necesario hacer una distinción entre las reacciones a algunos productos y tratamientos dentales y las alergias ajenas a la boca que tienen alguna repercusión en esta. En este artículo nos referimos al segundo caso, es decir, a los efectos secundarios que determinadas alergias comunes provocan en la cavidad bucal.

¿De qué forma se pueden manifestar estas alergias o intolerancias en tu boca? Es muy probable que ni siquiera te hayas dado cuenta de ello. La mayoría de las personas que padecen algún tipo de alergia conocen los síntomas primarios más característicos: secreción nasal, picor de ojos, garganta, estornudos… Lo que no resulta tan habitual es relacionar estos síntomas con algunas patologías que pueden estar desarrollándose en el interior de tu boca sin que sepas cuál es el origen real del problema.

Algunos de los efectos secundarios que se producen en la cavidad bucal como consecuencia de las alergias son:

  • Síndrome de la boca seca: la xerostomía es un efecto secundario muy común en las reacciones alérgicas que afectan a las vías respiratorias. Como consecuencia de la congestión se respira más por la boca que por la nariz, lo que hace que la saliva de la cavidad oral se seque. Esta alteración en la saliva impide la correcta regulación del pH de la boca, facilitando la presencia de gérmenes y bacterias que con el aumento de acidez desencadenan un proceso de erosión dental y la formación de caries. La boca seca es también un efecto secundario habitual en los pacientes que tratan sus alergias con antihistamínicos.
  • Mal aliento: las alergias pueden llegar a producir dolores de garganta muy molestos como consecuencia de la irritación de las mucosas en las vías respiratorias. Muchos pacientes descuidan su higiene oral rutinaria cuando padecen faringitis, o limitan la ingesta de líquidos porque el dolor se manifiesta sobre todo al tragar. La combinación de estos dos factores hace más probable la aparición de la halitosis o mal aliento, así como la floración de bacterias en la boca que provocan caries.
  • Dolor de muelas: la irritación de las mucosas que se deriva de algunas reacciones alérgicas puede provocar congestión y taponamiento de los senos paranasales. Cuando estos senos están inflamados, las mucosas se trasladan más fácilmente a los huecos maxilares, ubicados por encima de la boca, y ejercen presión sobre la mandíbula superior. A su vez, esta presión se transmite a otros huesos del cráneo y a los dientes, provocando cefaleas y dolores o sensibilidad en las muelas que se intensifican al cambiar de postura.
  • Quemaduras en el paladar: el abuso de medicamentos de administración nasal para el tratamiento de la rinitis alérgica tiene serias repercusiones en la cavidad bucal. Los primeros síntomas se manifiestan en el paladar, tan sensible frente al uso continuado de estos productos que puede pasar de la irritación a la aparición de quemaduras. También el esmalte de los dientes se ve afectado por las partículas que incluyen estos aerosoles, por lo que es conveniente enjuagarse la boca después de utilizarlos para evitar problemas de erosión dental.
  • Pérdida de gusto: la hipogeusia es un trastorno pasajero asociado a muchas enfermedades de tipo respiratorio. Consiste en una reducción transitoria del sentido del gusto que a menudo se manifiesta junto a la anosmia, pérdida del olfato. En cualquier caso, cuando el problema tiene origen en un proceso alérgico la situación vuelve a la normalidad una vez resuelta dicha reacción.

Tipos de alergias o intolerancias que pueden manifestarse en tu boca

  • Intolerancia al gluten: la celiaquía y la intolerancia al gluten son dos problemas muy extendidos a nivel mundial. La mayoría de quienes las padecen están al corriente de síntomas como la diarrea, los cólicos o el dolor abdominal, pero desconocen que también se producen reacciones en la cavidad bucal. Dos de los trastornos más habituales son la aparición de lesiones en forma de llagas o aftas y la sensación de quemazón en la lengua.
  • Intolerancia a la histamina: el consumo de determinados alimentos o bebidas desencadena en algunas personas la liberación de histamina, una molécula que se encarga de regular determinadas funciones biológicas, entre ellas las relacionadas con el aparato digestivo. Los intolerantes a la histamina deben mantener una dieta especial para evitar esta pseudoalergia que, aparte de provocar picores y crisis asmáticas, en la boca se presenta en forma de llagas.
  • Alergias estacionales: varían en función de la época del año y de los tipos de pólenes suspendidos en el aire. Son alergias asociadas sobre todo a problemas respiratorios que provocan congestión y secreción nasal. Los efectos en la boca, tales como la halitosis o la xerostomía pueden deberse tanto al hecho de respirar más por la boca como al uso de antihistamínicos para hacer frente a los síntomas primarios de la alergia.
  • Alergia oral: en este caso no se trata de efectos secundarios de otra alergia o intolerancia, sino de un problema con origen en la propia boca. La alergia oral está desencadenada por algunas frutas o verduras y provoca picores en la boca e inflamación de las encías. En los cuadros más graves, la reacción se extiende también a las vías respiratorias produciendo ronquera, sibilancias o cuadros de asma. La modificación de la dieta es fundamental y debe ser supervisada por un alergólogo.

Inflamacion de encías alergia

Consejos para tratar los síntomas orales de las alergias

  • No descuides la higiene oral. Las molestias provocadas por las alergias no son excusa para dejar de cepillarse los dientes o de usar hilo dental.
  • Haz gárgaras. Un vaso de agua tibia y una cucharadita de sal aliviará las molestias de garganta al tiempo que te ayudará a eliminar los gérmenes y bacterias presentes en la boca. No olvides escupir hasta eliminar todo el líquido.
  • Mantente bien hidratado. El consumo de agua durante un cuadro alérgico es esencial para ayudar al cuerpo a eliminar el exceso de moco. Con una buena hidratación evitarás que la boca se seque, aumente su acidez y aparezcan problemas de caries y de mal aliento.

Ante la presencia de cualquier síntoma anómalo como la decoloración o estriado de la lengua, la hipersensibilidad en los dientes o las molestias mandibulares, consulta a tu dentista. Muchos de estos problemas tienen su origen en alergias que deberán tratarse también desde la perspectiva de otras especialidades médicas.

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