Morderte las uñas: un hábito poco saludable para tu dentadura

Parece un gesto inofensivo, pero entraña numerosos riesgos para la salud bucodental. Morderse las uñas es un hábito bastante común que, contrario a lo que muchos piensan, no solo tiene consecuencias en la estética de tu manicura.

Los dientes no son una herramienta de trabajo

La dentadura funciona a la perfección a la hora de darle un bocado a una manzana, morder las tostadas del desayuno y triturar todos los alimentos que pasan por tu boca para dejarlos listos para su deglución. No obstante, a pesar de la fuerza y la precisión que te proporcionan tus dientes, no debes pensar en ellos como en una herramienta útil para todo.

Más allá de la mordida y de aspectos relacionados con la locución, tu dentadura no sirve para mucho más.

La función de los dientes es bastante limitada si queremos conservar unas piezas dentales sanas, completas y bien alineadas. Si los empleamos como si se tratara de una navaja suiza apta para todo, desde desenroscar un tapón hasta cortar un pedazo de celo, acabaremos sufriendo las consecuencias de este mal uso.

Lo mismo sucede con el hábito de morderse las uñas, algo tan común en niños como en adultos. El término empleado para referirse a esta mala costumbre es onicofagia y sí, suena tan feo como las consecuencias que acarrea en la salud de tu boca.

chica mordiendo manzana

¿A qué se debe esa costumbre de comerse las uñas?

La onicofagia es un hábito compulsivo que puede manifestarse a cualquier edad y desarrollarse hacia otro tipo de manías como la de roer objetos de materiales rígidos y consistentes como los bolígrafos. La función de los dientes no contempla ninguna de estas prácticas y lo que en principio podría parecer un hábito inofensivo se convierte en una manía dañina en muchos aspectos de la salud.

¿Y por qué esta fijación de morderse las uñas? Los motivos que favorecen al desarrollo de esta conducta pueden tener un origen muy dispar, aunque en esencia siempre tienen una base emocional.

  • El estrés y la ansiedad del día a día
  • La falta de autoestima y la inseguridad
  • La frustración y el nerviosismo frente a determinadas circunstancias
  • Los cambios drásticos en las rutinas diarias o la aparición de situaciones imprevistas (despidos, fallecimientos, divorcios…)

En estos escenarios, la acción de morderse las uñas se presenta como una vía de escape a las tensiones acumuladas, una liberación o una respuesta inconsciente a la frustración, la rabia o el nerviosismo. Por este motivo, aunque la onicofagia no está catalogada como un trastorno, sí que es un síntoma común dentro de las enfermedades que se integran en el espectro obsesivo compulsivo.

Complicaciones de morderse las uñas: estética y salud

Las uñas son duras, delgadas y algo afiladas por los bordes. Estos aspectos en combinación con las características de los dientes y encías forman un cóctel de complicaciones que no augura nada bueno. Las consecuencias más visibles de la onicofagia se presentan en el propio estado de las uñas: deformación de la cutícula, elevación irregular de los bordes del dedo, aparición de hongos y verrugas e incluso la pérdida total de la uña. Pero, ¿y qué hay de los dientes?

Las complicaciones de morderse las uñas también se manifiestan a nivel de salud bucodental. Son las consecuencias menos obvias y conocidas, pero no por ello dejan de ser peligrosas.

El desgaste de los dientes

La función de tus dientes no es la de roer objetos y menos de manera prolongada. Ese mordisqueo continuo que caracteriza a la onicofagia es el causante de una erosión mucho más rápida del esmalte dental. Aunque no seas consciente de ello, el impacto insistente de los dientes contra las uñas provoca microtraumatismos que debilitan las capas externas del diente. Cuando el hábito de morderse las uñas evoluciona hacia una situación incontrolable, este puede convertirse en el origen del astillado e incluso de la rotura de la pieza dental. Lo habitual es que la mordida se ejecute con los dientes incisivos, de modo que son estos los que más padecen las consecuencias de la onicofagia.

El riesgo de bruxismo

Las personas que se comen las uñas están más expuestas a padecer bruxismo. Esta condición que consiste en apretar las mandíbulas de manera inconsciente trae consecuencias tan importantes para la salud bucodental como lo son el desgaste del esmalte de los dientes, la retracción de las encías, los dolores en la musculatura facial, las cefaleas, la sensibilidad dental al consumir alimentos fríos o calientes y el chasquido en las mandíbulas, síntoma de que el problema ha afectado al buen funcionamiento de la articulación temporomandibular.

Daños en el tejido gingival

La morfología de las uñas y sus bordes afilados son las causantes de desgarros en el tejido gingival. Aparte de que estos daños, por pequeños que sean, resultan bastante molestos y en ocasiones de difícil cicatrización, son además el lugar perfecto para que los gérmenes se cuelen en tu boca y de ahí pasen al torrente sanguíneo, siendo la causa de numerosas enfermedades.

La aparición de infecciones y los problemas de halitosis

Al morder las uñas se produce un importante traspaso de bacterias desde las manos hasta la boca y desde el área subungueal hacia el interior. La acumulación de estas bacterias en la cavidad bucal es la responsable de infecciones que pueden terminar provocando graves problemas de salud en dientes y encías. Aparte de esto, los procesos infecciosos en la boca suelen cursar con otros síntomas, entre ellos el de la halitosis, esto es, el mal aliento. El hábito de comerse las uñas es, en muchas ocasiones, la puerta de entrada al organismo de todo tipo de bacterias tales como la Candida o la Escherichia, que además pueden provocar vómitos, diarreas y numerosos problemas gástricos.

Las afecciones temporomandibulares

Se ha comprobado la relación que existe entre la costumbre de morderse las uñas y las afecciones en la articulación temporomandibular. Esto es debido a que las mandíbulas realizan un movimiento irregular al roer las uñas, desplazándose en una posición forzada. Cuanto más tiempo pasas mordiendo tus uñas, más riesgo existe de que las piezas del complejo engranaje temporomandibular terminen desgastándose, lo que te provocará serios dolores en los laterales de la cara, problemas de masticación e incluso molestias en las cervicales o los oídos.

onicofagia morderse las uñas

¿Cómo evitar morderse las uñas para mantener los dientes protegidos?

La onicofagia puede transformarse en un problema grave, sobre todo cuando se entra en fase compulsiva y quien la padece se pasa muchas horas al día royéndose las uñas. Por suerte, en el mercado existen numerosos productos como esmaltes o rotuladores para pintarse las uñas que provocan un sabor desagradable y desalientan ese deseo incontrolable de llevarse los dedos a la boca. No obstante y dado el origen emocional y psicológico que tiene este hábito, lo más recomendable es emplear estos métodos de manera conjunta con terapias antiestrés y de relajación que ayuden a controlar los nervios y la ansiedad de un modo mucho más saludable.

No basta con proporcionarle a los dientes la higiene y los tratamientos necesarios. Para garantizar su buena salud también es importante darles el uso adecuado. Desde roer la tapa de un bolígrafo mientras estudias hasta morderte las uñas en los momentos de estrés, existen infinidad de malos hábitos funcionales que ponen en riesgo la integridad de tu dentadura. Identifícalos y ponles punto y final para que tus dientes estén protegidos de riesgos que son evitables.

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