La lengua y la salud bucodental: claves de una bonita amistad

Un total de 17 músculos componen la lengua, que es el único órgano del cuerpo que nunca se siente fatigado después de su uso. Por algo es también el más fuerte y el más flexible de cuantos componen tu anatomía, así como un elemento clave en la masticación, la deglución y la comunicación. Aunque en ocasiones pase inadvertida, existe una estrecha relación entre la lengua y la salud bucodental. Garantizar su higiene y su buen estado es un paso a favor de tu bienestar general.

¿Por qué es tan importante la higiene lingual?

La lengua ocupa la mitad de la superficie de la mucosa bucal y es un órgano complejo con una musculatura muy particular. Una parte importante de su anatomía se encuentra en el suelo de la boca y en las fibras musculares que se insertan en diferentes secciones de la cavidad bucal para permitir que esta se mueva en todas las direcciones.

Su presencia, por lo tanto, tiene especial protagonismo en el conjunto de la boca a pesar de que a veces quede eclipsada por otros aspectos que nos preocupan más desde el punto de vista de la salud como son los dientes y las encías. Sin embargo, la lengua y la salud bucodental van siempre de la mano, y es algo muy fácil de entender si se tienen en cuenta los riesgos a los que se enfrenta este órgano.

A pesar de que la saliva le sirve como barrera de protección, la lengua está expuesta a infinidad de factores que pueden resultar contaminantes. Desde el propio aire que respiras hasta los restos de comida tras la masticación e incluso los virus o las bacterias que pueden entrar tanto por la boca como por la nariz.

A tenor de todas las funciones que asume en tu vida diaria, desde saborear un exquisito plato de comida hasta hablar con un amigo o deglutir alimentos, mantenerla limpia no solo va a ser beneficioso para la salud de tu boca sino para tu bienestar en un sentido mucho más amplio.

Lengua y salud bucodental

La lengua como reflejo de tu salud

La lengua aporta información muy valiosa acerca de cuál es tu estado de salud. Ya te habrás dado cuenta de que, sea cual sea tu dolencia, siempre que acudes al médico aquejado de alguna afección, este realiza una inspección ocular de la cavidad bucal.

En cierto modo, la lengua actúa como semáforo. En función de las particularidades de su color, su textura y su aspecto, es posible identificar cuál es la enfermedad que te afecta.

  • Lengua roja: ¿la lengua presenta el color y la textura de una fresa? Este es uno de los síntomas más evidentes de la Fiebre Escarlata. No obstante, si se trata tan solo de enrojecimiento, esa coloración puede deberse a un déficit del ácido fólico y vitamina B12.
  • Lengua blanca: el uso continuado de antibióticos puede hacer que la lengua pierda coloración. Pero en el caso de que el color pase de rosado a blanquecino, lo más habitual es que esté indicando que tus defensas están bajas.
  • Lengua negra: una higiene deficiente, el tabaquismo y el consumo habitual de vino tinto harán que la superficie de la lengua se ennegrezca. Hay que prestar atención a esos cambios de coloración porque podrían ser la manifestación de otras enfermedades importantes como la diabetes. La lengua negra también aparece con frecuencia en pacientes que se someten a tratamientos antibióticos muy intensos o a quimitoterapia.
  • Úlceras: cualquier bulto o herida que persista en la lengua durante más de diez días debería ser supervisado por un especialista. La lengua está preparada para cicatrizar las llagas y las heridas con gran rapidez, por lo que esta circunstancia puede estar advirtiendo de la presencia de un herpes o de alguna otra complicación.
  • Inflamación: es un síntoma muy común entre las personas fumadoras, aunque la inflamación y el dolor pueden aparecer asociadas al estrés y a la falta de hierro.

La vida tiene mejor gusto con una lengua sana

Cuando tu lengua está bien cuidada, presenta un saludable color rosado y tiene una textura suave y homogénea. En este escenario perfecto, es mucho más sencillo determinar el gusto que tienen los alimentos de tu dieta.

El gusto es una percepción de las papilas gustativas, capaces de enviarle a tu cerebro información sobre cuatro tipo de estímulos: el dulce, el salado, el ácido y el amargo.

Desde hace ya bastante tiempo, un quinto sabor se ha abierto un hueco en la cultura occidental: el umami. Esta palabra de origen japonés hace referencia a una sensación gustativa que podría definirse como “lo delicioso”. Es un gusto que provoca un aumento de salivación y una reacción fisiológica de placer inmediato.

Una lengua limpia te ayudará a percibir de manera mucho más intensa todos esos estímulos que junto con el sentido del olfato, la temperatura y la textura constituyen el verdadero sabor de los alimentos.

Conviene destacar que la lengua está provista de infinidad de terminaciones nerviosas encargadas de comunicar al cerebro toda esta información. Por este mismo motivo, es habitual que cuando estamos muy concentrados nos mordamos la lengua de manera inconsciente. Es la forma en la que nuestros instintos tratan de interrumpir la conexión entre la lengua y el cerebro para que podamos dedicar toda la atención a la tarea que nos traemos entre manos.

Higiene lengua

Consejos de higiene lingual para garantizar una boca sana

La textura de la lengua está lejos de ser lisa y compacta. Para que las sustancias químicas solubles que contienen los alimentos te orienten sobre el gusto de lo que comes, las papilas gustativas tienen que ponerse en funcionamiento. Estas cubren toda la superficie superior de la lengua conformando un mapa de nódulos de tejido acompañados de surcos y fisuras en los que la placa bacteriana encuentra un lugar perfecto en el que instalarse.

A menos que incluyas la lengua en tus rutinas de higiene bucal, esa amenaza irá creciendo silenciosamente hasta transformarse en un problema: halitosis, proliferación de caries, dificultades para percibir el gusto de los alimentos… La solución está en la correcta limpieza de la lengua y esta pasa por dos tipos de procedimiento:

  1. Manual: mediante el empleo de limpiadores linguales conseguirás eliminar de la lengua las bacterias y los restos de comida que se hayan podido quedar atrapados en su peculiar orografía. Un limpiador lingual es un pequeño accesorio provisto con una cara de perfil ondulado destinada a la superficie y dos de perfil liso destinada a los laterales. Se introduce la lengua en el orificio y se lleva el accesorio hasta la parte trasera para a continuación ir tirando con suavidad y arrastrando la suciedad a su paso.
  2. Química: consiste en el empleo de colutorios con agentes antibacterianos como el lactato de zinc, la clorhexidina o el cloruro de cetilpiridinio. La combinación de ambas técnicas proporcionará unos resultados excelentes.

Aparte de estas medidas de higiene diaria, como prevención nunca está de más que de vez en cuando le eches un vistazo al color y la textura de tu lengua, que visites a tu dentista de manera regular y que combines todas estas pautas con una alimentación sana y unos hábitos de vida saludables.

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