La importancia de la salud dental en personas mayores

La salud bucodental condiciona en gran medida nuestra calidad de vida. Es un hecho que se hace más notable con el paso del tiempo y que al llegar a la edad adulta cobra una especial relevancia. Las pautas de salud dental en personas mayores deben estar orientadas a hacer frente a los cambios orales que son naturales de la edad, así como a la prevención de otros problemas que pueden ser producto de un manejo inadecuado de la salud bucodental.

¿Qué le sucede a nuestra dentadura cuando envejecemos?

El paso del tiempo provoca modificaciones celulares en todos los órganos y tejidos del cuerpo humano, y la boca no se queda al margen de esta transformación. A medida que envejecemos, los dientes y las encías también experimentan alteraciones que afectan a la salud bucodental y que son la consecuencia directa de estos cambios:

  • Pérdida de elasticidad en los tejidos
  • Disminución de la tasa de renovación celular
  • Debilitamiento del sistema inmunitario
  • Merma en la densidad y fortaleza de los huesos

A tenor de esta transformación progresiva del organismo y sus capacidades, resulta sencillo entender por qué la salud dental en personas mayores es más delicada que en los pacientes jóvenes. Los tejidos de la boca tienden a retraerse y a volverse más delgados, los huesos, encías y mandíbula se vuelven más vulnerables y el sistema inmunitario lo tiene cada vez más complicado para sanar a tiempo las infecciones.

protesis dentales

Por otro lado, hay que tener en cuenta que se trata de edades en las que es habitual el uso de medicación diaria que, directa o indirectamente, puede influir en el estado de la boca. Algunas de las consecuencias más comunes de la medicación crónica son las alteraciones en las glándulas salivales y la sequedad en la boca o xerostomía, con los subsecuentes problemas asociados a esta condición:

  • Úlceras bucales
  • Infecciones por hongos
  • Problemas de masticación y deglución
  • Caries dentales
  • Enfermedades periodontales

Pero estos no son los únicos problemas a los que se enfrenta una dentadura envejecida. El exceso de placa, la gingivitis, la candidiasis e incluso el cáncer dental son más habituales entre las personas mayores de 60 años y no siempre es debido a una cuestión de edad.

Por eso es tan importante hacer una distinción entre las consecuencias propias del proceso de envejecimiento bucal y aquellas que son el reflejo de una enfermedad oral producto de otros muchos factores.

Consejos para la salud dental en personas mayores

El diagnóstico precoz de las enfermedades más comunes de la boca incrementa de manera notable el éxito de cualquier tratamiento. Por otro lado, la constancia en la higiene, los buenos hábitos alimenticios y las prácticas saludables son la fórmula de prevención más efectiva.

El principal problema con el que se encuentran los dentistas en el ámbito de la odontología geriátrica es la falta de información y de un plan de higiene adaptado a sus condiciones particulares. Hasta hace algunas décadas, la consulta del dentista era un espacio reservado solo para los momentos de máxima necesidad.

Los cambios sociales y culturales no solo han permitido darle un nuevo enfoque a esta especialidad en el ámbito de la salud, sino que la han hecho accesible a un mayor número de pacientes.

No obstante, los problemas de salud bucal en personas mayores todavía están muy vinculados a aspectos relacionados con la educación, la falta de información y las desigualdades socioeconómicas. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, alrededor del 30 % de las personas entre los 65 y los 74 años de edad no tiene dientes naturales, algo que se podría evitar poniendo en práctica estos consejos para el cuidado bucal en personas mayores:

  • Modificaciones dietéticas: el incremento de la aparición de caries no se debe solo a la ingesta continuada de azúcares. Algunos alimentos como el almidón, presentes en algo tan común como el pan, son tan cariogénicos como la sacarosa.
  • Incremento de la hidratación: la sequedad de la boca aumenta el riesgo de proliferación de bacterias. Beber agua en pequeños sorbos pero de manera frecuente permite que la boca se mantenga húmeda e incrementa la producción de saliva. Además, el agua mineral también contiene un pequeño porcentaje de flúor que resulta beneficioso para la dentadura.
  • Constancia en la higiene: a determinadas edades, las personas mayores se comportan como niños. Es importante hacer hincapié en la necesidad de una correcta higiene bucal diaria, del cepillado y del uso de colutorios.
  • Asistencia profesional: es imprescindible una revisión dental completa, al menos una vez al año. Las visitas al dentista deben ser más regulares en el caso de que existan indicios de enfermedad periodontal, en presencia de enfermedades como la diabetes mellitus, el hipotiroidismo o la anemia, o cuando sea necesario el uso de prótesis dentales.

La población de la tercera edad presenta factores de riesgo asociados a enfermedades crónicas que a menudo se manifiestan en la cavidad bucal. Los problemas de disfunción motora o de la fonación, los desajustes digestivos, el sangrado de encías o la halitosis no solo provocan dolor e incomodidad en estos pacientes, sino que además terminan afectando también a la esfera psíquica.

salud dental mayores

Una modificación a tiempo de las pautas incorrectas minimiza las complicaciones de salud bucodental más comunes en pacientes odontológicos con perfil geriátrico.

¿Las prótesis dentales necesitan algún tipo de cuidado especial?

La pérdida de piezas dentales con el paso del tiempo es uno de los principales retos a los que se enfrenta la dentadura. Muchas personas de edad avanzada conservan sus dientes naturales, bien sea por predisposición genética o porque toda su vida han mantenido un estricto control de su salud bucodental. Con todo, el empleo de prótesis dentales removibles es bastante frecuente en este grupo de población.

Estas prótesis, conocidas también como dentaduras postizas, suponen una mejora notable en la calidad de vida de las personas mayores. Son un tratamiento de odontología reparadora económico y efectivo. Aunque disminuye la experiencia que proporcionan las piezas dentales naturales o los implantes fijos, constituyen una estupenda alternativa en pacientes de edad avanzada que necesitan una solución rápida y funcional a sus problemas de masticación.

Las prótesis dentales son algo más que un instrumento mecánico que sustituye el funcionamiento de la dentadura. Para asegurar su óptimo funcionamiento es imprescindible proporcionarles los cuidados oportunos:

  • Cepillar la prótesis todos los días para eliminar los restos de comida y frenar la aparición de placa bacteriana. Con un limpiador ultrasónico se pueden conseguir resultados estupendos, pero se debe combinar siempre con el cepillado tradicional.
  • Mantener la prótesis húmeda. Estas dentaduras artificiales no deben secarse nunca. Cuando se extraen de la boca han de colocarse en un recipiente con agua en el que adicionalmente se puede añadir un producto limpiador / desinfectante. No se deben sumergir nunca en agua caliente ya que esta podría provocar deformaciones en su estructura.
  • Es muy recomendable lavar las prótesis removibles después de cada comida y prestando especial atención a las superficies que están en contacto directo con dientes y encías. Para evitar daños, en las farmacias se venden cepillos y pastas especiales para este tipo de dentaduras.
  • El uso de prótesis dentales no implica un cambio de hábitos en la higiene bucal tradicional. Hay que lavar bien los dientes y encías antes de colocarse la prótesis. Además de prevenir enfermedades e infecciones, el cepillado estimula el riego sanguíneo en los tejidos y previene los problemas de retracción de las encías. Este es también el motivo por lo que no se recomienda dormir con la prótesis puesta.

Las personas de edad avanzada representan un grupo muy particular entre los pacientes que acuden a la consulta del dentista. A estas edades los problemas de salud dental son más frecuentes y no solo como consecuencia del envejecimiento sino como efecto de una higiene oral inadecuada. Los controles periódicos, un buen asesoramiento profesional y unas correctas pautas de limpieza diaria son la mejor garantía de una buena calidad de vida tanto con una dentadura natural como con una prótesis.

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