Irrigadores dentales para una limpieza en profundidad

Saltaron de la consulta del dentista a los hogares y en los últimos años han ido ganando más popularidad gracias a los diseños portátiles. Los irrigadores dentales de uso doméstico son un interesante complemento de la higiene dental diaria y una ayuda extra en el tratamiento de algunas de las enfermedades bucales más comunes.

¿En qué consiste la irrigación bucal?

¿Te has fijado en cómo funcionan esas máquinas de lavado automático de coches que expulsan agua? A menor escala y con mucha más precisión ese es el mismo trabajo que realizan los irrigadores bucales. Estos dispositivos están diseñados para emitir un fino chorro de agua a presión, continuo o por impulsos, con el objetivo de limpiar la boca en profundidad.

Este método de limpieza exhaustiva se emplea desde hace décadas en las clínicas dentales y es parte habitual de los tratamientos de profilaxis dental rutinaria. Consiste en recorrer la línea de la encía y los espacios interdentales con un hilo de agua a la presión suficiente para desincrustar la suciedad sin dañar los dientes o los tejidos que los rodean.

Su funcionamiento es tan sencillo y eficaz que las principales marcas del mercado de la salud dental también fabrican estos dispositivos para su uso doméstico, aunque según el Libro blanco sobre la salud bucodental en España, su uso todavía no está demasiado extendido: solo el 1 % de los encuestados (en 2015) afirmó emplear este sistema de limpieza complementaria en su higiene bucal habitual.

Frente a los aparatosos irrigadores dentales de finales del siglo XX, en los últimos años se han puesto a la venta prácticas herramientas portátiles que ocupan mucho menos espacio y resultan mucho más manejables. En cualquier caso, el sistema de irrigación bucal sigue estando compuesto por los mismos elementos, solo que en versión compacta:

  • Depósito de agua
  • Boquillas intercambiables
  • Bomba de presión
  • Batería recargable (en el caso de las nuevas alternativas portátiles)

Es probable que gracias a estos avances en el diseño, el uso de los irrigadores domésticos se popularice en los próximos años. No en vano, este método de limpieza complementaria presenta numerosos beneficios en la salud bucodental.

Irrigadores dentales

Ventajas de usa un irrigador dental en casa

Ningún método de higiene dental doméstico ofrece resultados tan extraordinarios como los que proporciona la limpieza profesional en consulta. Sin embargo, en la actualidad existen sistemas avanzados para el su uso en el hogar que pueden completar de forma efectiva algunas de las carencias de la higiene dental básica con cepillo de dientes.

Los irrigadores bucales son una de las herramientas de limpieza más efectivas. Su uso regular junto a las técnicas de higiene tradicionales ofrece interesantes beneficios a la salud de tu sonrisa:

  • Es apto para pacientes de cualquier edad. Utilizado del modo correcto, el irrigador dental no produce molestias, dolor o incomodidad. Esta característica permite a las personas con condiciones médicas específicas (diabetes, enfermedad periodontal, hipersensibilidad en las encías…) completar una limpieza bucodental óptima sin temor al sangrado.
  • Permite la limpieza de las zonas de difícil acceso. Aunque el cepillo de dientes constituye el principal método de higiene, este no siempre es capaz de llegar a todos los rincones de la boca. El cabezal estrecho y alargado de los irrigadores proporciona acceso a esas zonas más complicadas en las que tienden a acumularse los restos de comida y, en consecuencia, las bacterias.
  • Facilita la limpieza bucal en presencia de ortodoncias fijas, implantes o coronas. En estas circunstancias es más habitual que los restos de comida se queden atrapados en los espacios entre las prótesis o los brackets y los alambres. El agua a presión consigue eliminarlos sin dañar los materiales.
  • Es útil incluso en presencia de apiñamiento dental. Cuando no resulta sencillo acceder a los espacios interproximales con la seda dental porque los dientes están muy apretados o superpuestos, el irrigador se presenta como una estupenda solución para mantener limpias esas zonas tan susceptibles de acumular sarro y comprometer la salud bucodental.
  • Previene muchas enfermedades bucales que son consecuencia de una higiene deficiente como las caries, la gingivitis o la piorrea. Gracias a su gran potencial limpiador, el irrigador elimina con eficacia la placa bacteriana y mantiene en buenas condiciones la línea gingival. El intercambio de cabezales permite un trabajo de precisión que se adapta a las condiciones de la boca de cada usuario.
  • Proporciona una sensación de frescor inmediato. Uno de los efectos más notables en la limpieza con irrigador bucal es el efecto de frescor al final del proceso. La posibilidad de combinar el agua del depósito con colutorios y otros productos para la higiene bucodental te permite disfrutar de un aliento refrescante durante mucho más tiempo.

¿Cómo elegir un irrigador bucal de uso doméstico?

El cambio en el diseño de los irrigadores bucales por versiones compactas y versátiles ha hecho que los fabricantes se esmeren cada vez más en las prestaciones de los nuevos modelos. Pero, ¿son todos igual de efectivos? Si quieres invertir en un producto de calidad, analiza estos aspectos antes de lanzarte a por su compra:

  • De mesa o portátil: el irrigador fijo es útil cuando lo van a emplear varios miembros de la familia. Suele ofrecer más modos de limpieza, contiene más accesorios y el depósito es más grande. El irrigador portátil te lo puedes llevar de viaje, ocupa menos espacio y es perfecto para el uso individual o los cuartos de baños de dimensiones reducidas. Suele tener una batería recargable y funciona sin cables.
  • Potencia y ajustes: necesitas que la potencia máxima sea suficiente para garantizar una buena limpieza, pero también un modo suave por si en algún momento tus dientes o encías están algo más sensibles de lo normal.
  • Versatilidad de las boquillas: es una decisión importante, pero no te resultará muy complicada. La mayoría de los irrigadores vienen provistos con varias boquillas intercambiables. De no ser así, es muy probable que la propia marca te facilite opciones adicionales con las que completar las prestaciones de la limpieza. Aparte de las boquillas convencionales, las hay para el uso con ortodoncias, la limpieza de la lengua, la eliminación de la placa…
  • Modos de limpieza: aunque la base sea siempre la misma, un hilo de agua a presión, este se puede emplear de múltiples maneras en función de la potencia y el tipo de boquilla escogido. Los irrigadores dentales más avanzados están, además, provistos de distintos modos de funcionamiento (simple, con chorro de agua o especiales) que se adaptan a alternativas de limpieza más específicas.

Consejos para usar un irrigador dental en casa

Para sacarle partido a todas las ventajas del irrigador dental es importante que aprendas a utilizarlo del modo adecuado y en el momento oportuno de la limpieza. ¿Quieres incluir la irrigación de la boca en tus rutinas de higiene? Estos son los pasos que debes seguir:

  1. Cepilla los dientes como lo haces a diario. Recuerda que para que el cepillado sea efectivo debe durar al menos 2 minutos. Puedes dividir tu dentadura en cuatro cuadrantes y emplearte a fondo en cada uno de ellos durante 30 segundos.
  2. ¿Usas hilo dental? Este es el momento. En aquellos casos en los que el sangrado de las encías se produce por una cuestión de hipersensibilidad, es mejor prescindir de este paso y seguir las recomendaciones de tu dentista.
  3. Rellena el depósito del irrigador con agua. No es imprescindible, pero puedes añadir un tapón del colutorio que emplees habitualmente para mejorar los resultados de la limpieza.
  4. Utiliza la boquilla que te resulte más cómoda o adecuada para el tipo de limpieza que quieres realizar.
  5. Si tienes opción de regular la presión, empieza con una potencia baja y dirige la boquilla del irrigador hacia la línea entre el diente y la encía. Puedes hacerlo en la ducha si te resulta más cómodo: a mayor presión es más normal que el agua rebote y ensucie el lavabo o el espejo del baño.
  6. Una vez que se haya agotado el contenido del depósito, desmóntalo para lavarlo y secarlo. Haz lo mismo con la boquilla.
  7. Puedes utilizar tu irrigador bucal a diario sin ninguna contraindicación. Como en el caso del cepillado de dientes, procura que la limpieza con irrigador dure al menos dos minutos.

El uso regular de un irrigador bucal aporta interesantes beneficios al mantenimiento de una buena salud bucodental. No obstante, este tipo de dispositivos no son un sustituto de la higiene tradicional. El cepillado de los dientes tres veces al día sigue siendo el método más sencillo y eficaz para proteger tus dientes y encías. Siempre que mantengas esta pauta de limpieza rutinaria puedes emplear otros sistemas complementarios con los que mejorarla.

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