Hipomineralización incisivo-molar: un problema creciente en la población pediátrica

Las fracturas dentales en niños se han vuelto cada vez más corrientes como consecuencia del “síndrome de los dientes de tiza”. Esta es la forma popular de denominar la hipomineralización incisivo-molar (HIM), un trastorno que afecta a la mineralización del diente y que es el desencadenante de importantes problemas de salud en la boca.

¿Qué son los dientes de tiza y cómo se diagnostica el problema?

La falta sistémica de mineralización en los dientes puede provocar problemas en la formación del esmalte. Este trastorno es sobre todo notable en los incisivos y los molares permanentes y se denomina hipomineralización incisivo-molar (HIM). De forma popular la HIM es conocida como el “síndrome de los dientes de tiza”, haciendo referencia a los problemas recurrentes de fracturas dentales que experimentan quienes padecen esta afección.

Hipomineralizacion incisivo molar him dientes de tiza

¿Y quiénes sufren más este trastorno? Por lo general, niños entre los 6 y los 12 años de edad, aunque la prevalencia de este síndrome va en aumento y cada vez se presenta con más frecuencia tanto en niños como en adolescentes. El sexo, la raza o el nivel socioeconómico no son factores determinantes a la hora de establecer un patrón de afección.

Tampoco lo son las piezas dentales en sí. Si bien hasta hace dos décadas la hipomineralización se caracterizaba por estar presente sobre todo en los incisivos y molares permanentes (piezas 16, 26, 36 y 46), en la actualidad ya no resulta extraordinario comprobar que también otros dientes permanentes o incluso los dientes de leche pueden presentar este problema.

La parte positiva es que la detección de la HIM es sencilla ya que la enfermedad presenta síntomas evidentes e inconfundibles. A pesar de que el trastorno es muy variable, se dan rasgos comunes en todos los pacientes que facilitan el diagnóstico y la puesta en marcha del tratamiento correspondiente:

  • Manchas y decoloración en la superficie del esmalte. No presentan el mismo aspecto en todas las bocas. En algunos casos se trata de un ligero amarilleamiento del esmalte que, a medida que la afección se vuelve más severa, presenta un aspecto de color crema o marrón intenso.
  • Alta porosidad del esmalte. Es el principal motivo por el que los dientes de tiza son tan propensos a las fracturas. Esas lesiones color crema son las que acumulan el espesor del esmalte dejando más expuesta la superficie restante del diente. Cuando la hipomineralización alcanza un nivel extremo, da incluso la sensación de que el esmalte no hubiera terminado de formarse.
  • Asimetría. No es común que el síndrome de la HIM afecte a todos los dientes y, en el caso de que lo hiciera, esa afectación no sería igual en todas las piezas. Es habitual encontrarse con un molar muy dañado y con el contralateral totalmente sano o solo con daños superficiales. En cualquier caso, los efectos de síndrome en los dientes incisivos son siempre menos graves que en los molares.
  • Descomposición progresiva. Si bien no existe un patrón de edad estricto, sí hay estudios que indican que a mayor edad el síndrome se presenta con síntomas más severos. Así, en los niños mayores o en adolescentes, las lesiones de la HIM y la velocidad con la que se descompone el esmalte del diente están mucho más acentuadas.
  • Caries. Las alteraciones en la estructura del esmalte ponen en riesgo la dentina que, al estar más expuesta, es propensa a sufrir la invasión de gérmenes y bacterias. Estas penetran con mayor facilidad cuando la superficie del esmalte es porosa, como ocurre en el caso de los dientes de tiza.
  • Hipersensibilidad. Es un problema que afecta tanto a la higiene de la boca como a la actitud de los niños. Al quedar más expuesta la parte interior del diente, el cepillado resulta molesto e incluso doloroso y no se completa del modo correcto. Por otro lado, los niños que padecen de hipomineralización en los dientes manifestarán esa hipersensibilidad en una conducta irritable que es producto de ese malestar o del fracaso de los tratamientos a los que es sometido.

Grados de afectación en los dientes hipomineralizados

El espesor del esmalte, su porosidad y las características de la pigmentación o las manchas dentarias serán los factores que determinen el grado de afectación que ha alcanzado la HIM:

  1. Nivel 1: el síndrome se encuentra aún en un grado leve de afectación. Las manchas son aisladas y están localizadas en una zona concreta de la boca sin interferir en la presión masticatoria. Apenas existe hipersensibilidad y no se ha producido la pérdida de esmalte.
  2. Nivel 2: la hipersensibilidad en los dientes se mantiene normal, pero ya se observan zonas de coloración marrón persistente que empiezan a afectar no solo a la estética de la boca sino a la seguridad del diente. El grado de afectación es moderado, pero puede ser la antesala de la aparición de caries y riesgo de fracturas.
  3. Nivel 3: el diente erupcionado presenta pérdidas de esmalte, caries e hipersensibilidad. Son piezas difíciles de tratar debido a lo complicado que resulta anestesiar la zona como consecuencia de su alta sensibilidad. En niveles graves de afectación, tanto la higiene de la boca como la restauración de las piezas dentales dañadas son molestas y complejas.

¿Por qué se producen alteraciones en la mineralización del esmalte?

Las causas de la hipomineralización incisivo-molar no están del todo claras. Sin embargo, se sabe que el trastorno se origina durante las etapas de formación del diente y su maduración. Estas alteraciones son las responsables de que la capa de esmalte que se va consolidando no tenga un espesor homogéneo en toda la superficie del diente o de que este sea demasiado blando.

Por otro lado, existen una serie de factores que predisponen al diente a sufrir estas anomalías en la mineralización una vez que se ha completado su formación:

  • Factores prenatales: las infecciones víricas o la presencia de fiebre durante los últimos meses de gestación están relacionadas con un incremento del riesgo de HIM en los niños.
  • Factores perinatales: un porcentaje destacado de niños con hipomineralización dentaria nacieron prematuramente o bien tras un embarazo prolongado.
  • Factores postnatales: las deficiencias vitamínicas, las dificultades en la metabolización del calcio-fósforo, la prolongación de la lactancia y el uso abusivo de determinados fármacos como la amoxicilina pueden provocar alteraciones en la correcta formación del diente.

Niña primeros dientes

Manejo odontológico del síndrome de hipomineralización incisivo-molar

El diagnóstico temprano de la HIM incrementa el éxito de los tratamientos aplicados, por eso es tan importante que los niños visiten al dentista con regularidad para hacerse las revisiones oportunas. El nivel de gravedad que haya alcanzado el trastorno será el que determine en gran medida el tipo de tratamiento a emplear. Con independencia de las pautas de prevención, planificación y seguimiento que indique el odontólogo, todas las opciones terapéuticas persiguen un doble objetivo: la rehabilitación funcional y estética de la dentadura.

Cuando no existen daños importantes y la hipomineralización se da solo a nivel leve o moderado, las pautas de tratamiento suelen ser:

  • Limpiezas dentales regulares en consulta para evitar la acumulación de suciedad.
  • Fluoración localizada de las piezas dañadas como prevención ante la eventual aparición de caries.
  • Aplicación de productos sellantes para conservar o reforzar el esmalte y evitar las fracturas en el diente.

En el caso de fracturas y pérdidas parciales del diente serán necesarias las restauraciones. Estos tratamientos son complejos y no siempre ofrecen resultados óptimos tras una primera intervención. En casos extremos y cuando tras varias intervenciones el diente no presenta mejoría, puede llegar a ser necesaria su extracción. No obstante, se trata de la última opción ante el fracaso de otras alternativas:

  • Aplicación de selladores en las áreas erupcionadas (restauración parcial en zonas limitadas).
  • Adhesión de láminas de composite o cerámica en el esmalte sano para evitar la progresión de fracturas.
  • Restauraciones provisionales con coronas de acero que se podrán sustituir durante la edad adulta.

Las necesidades de higiene y tratamiento en la boca de un niño que padece HIM son mucho más exigentes. Los dientes afectados son más propensos a sufrir fracturas o a la aparición de caries, por lo que la monitorización continuada de los dientes dañados será imprescindible. Teniendo en cuenta este aspecto y el hecho de que la prevalencia de la hipomineralización incisivo-molar en niños ha aumentado de manera notable en países de todo el mundo, es de entender que el tratamiento de este trastorno se haya convertido en uno de los retos más importantes de la odontopediatría actual.

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