Erosión dental: un problema que puedes evitar

En temas de salud bucodental nunca debemos bajar la guardia. Las caries, la gingivitis y las desviaciones de la dentadura parecen ocupar un papel protagonista, pero no son las únicas afecciones comunes que suelen afectar a nuestra boca. De hecho, una de las patologías más habituales se va desarrollando a lo largo de los años de forma silenciosa: avanza lentamente sin que apenas nos demos cuenta de su presencia, hasta que las consecuencias son manifiestas. Te explicamos cómo identificar y combatir el desgaste de los dientes.

Una dentadura en constante evolución

Los dientes no son estructuras fijas. La prueba más evidente la tenemos en los cambios que se van produciendo en la boca desde la dentición primaria hasta la dentadura definitiva. Cambios que continúan incluso después de tener la dentadura de adulto al completo.

Estos cambios se explican porque el hueso es una estructura viva y en constante evolución. Más allá de la parte que puedes apreciar sin dificultad en tu boca, la dentadura se erige sobre raíces muy profundas que a su vez van encajadas en otras estructuras óseas. Un diseño de precisión que garantiza la fuerza de la mordida y una función tan básica para la vida como la masticación previa a la ingesta de alimentos.

A medida que pasa el tiempo, la dentadura experimenta cambios en su morfología que le permiten una renovación constante. El tejido óseo más viejo es reabsorbido y reemplazado por hueso nuevo. Sin embargo, estos ciclos se pueden ver afectados por diversos factores que, en lugar de facilitar dicha renovación provocan el desgaste de los dientes y otros problemas derivados de la pérdida de volumen y densidad.

Dolor y sensibilidad dental por erosión

¿Por qué se produce la erosión de los dientes?

La primera causa de la erosión dental es el envejecimiento. La pérdida ósea fisiológica asociada al paso del tiempo no es realmente una enfermedad sino una realidad que hay que asumir como tal. No obstante, este no es el único motivo por el que los dientes se erosionan e incluso llegan a caerse.

El desgaste de la dentadura responde también a procesos químicos que son consecuencias de nuestros hábitos de alimentación o de factores médicos. En ambos casos, las causas más comunes del desgaste de la dentadura, una vez descartada la del envejecimiento, se pueden dividir en dos grupos.

Factores intrínsecos de la erosión dental

  • Desórdenes alimenticios que provocan vómitos habituales. Quienes padecen de bulimia o anorexia tienen más probabilidades de padecer enfermedades bucodentales asociadas al desgaste acelerado de los dientes.
  • Los problemas de reflujo, las regurgitaciones y otras afecciones gástricas que hacen que los dientes entren en contacto con los ácidos presentes en el estómago.
  • El consumo excesivo de bebidas alcohólicas.
  • Las náuseas asociadas al embarazo y los vómitos que estas provocan.

Factores extrínsecos de la erosión dental

  • Determinados fármacos de administración oral.
  • El contacto continuado con el cloro de las piscinas.
  • El consumo de bebidas, sobre todo las isotónicas, con un alto contenido de ácido ascórbico (vitamina C).
  • En general, todas las bebidas y alimentos demasiado ácidos, incluso los naturales. Es el caso del ácido fosfórico presente en algunas frutas, sólidas o en zumo (kiwi, piña, uvas, pomelos…).

Síntomas que advierten del desgaste de la dentadura

La erosión de los dientes es un problema de salud bucodental que debe ser controlado por un especialista. Es muy común que la persona que la padece ni siquiera sea consciente de ello hasta que esta no aparece asociada a otro tipo de patologías.

Es, además, una afección engañosa ya que el desgaste del diente no tiene por qué producirse en las zonas en las que más sarro se acumula, como sí suele suceder con las caries. Las visitas regulares al dentista para la limpieza y la revisión de dientes y encías servirán para detectar estas posibles anomalías que afectan a la salud de tu boca.

En cualquier caso, puedes empezar a sospechar de la erosión en los dientes si reconoces algunos de estos síntomas:

  • Decoloración de los dientes. La erosión del esmalte dental hace que la dentadura vaya adquiriendo una tonalidad cada vez más amarillenta.
  • Aparición de fisuras o transparencias en los bordes dentales. Es un primer síntoma del debilitamiento progresivo de la dentadura y su exposición a agentes de riesgo.
  • Movilidad de las piezas dentales. La pérdida ósea hace que los dientes se desplacen al masticar o al tocarlos con la lengua.
  • Aparición de espacios interdentales visibles. Los reconocerás porque tienen la forma de un pequeño triángulo negro y suponen un hueco entre un diente y otro.
  • Percepción de que los dientes son más largos. La encía se retrae y el diente pierde protección en la raíz. Esta retracción a su vez acelera el proceso de pérdida de volumen en el diente.
  • Aumento de la sensibilidad en los dientes como consecuencia de la retracción de la encía.
  • Identificación de oquedades en la superficie de la mordida.

Erosión dental

¿Qué consecuencias tiene la pérdida de volumen en los dientes?

La erosión es una primera fase de la pérdida ósea. Afecta primero al esmalte y avanza hacia la dentina hasta alcanzar el hueso. Las zonas edéntulas, es decir, aquellas en las que la pérdida del diente ha dejado un hueco vacío, son las más expuestas a la pérdida ósea. Tras una extracción dental o un trauma que ha derivado en la pérdida de una pieza, es importante encontrar pronto un reemplazo para el diente, ya sea una prótesis removible o un implante fijo para que el hueso que sujeta el diente no se reabsorba. La preservación alveolar es fundamental para conservar una buena salud bucodental.

Los primeros estadios de la erosión dental, antes de una pérdida ósea preocupante, se asocian a diversas patologías que ponen en riesgo la salud bucodental y que pueden derivar en problemas más graves.

¿Qué tratamientos existen para la erosión dental

Las visitas regulares a la consulta del dentista permiten identificar las anomalías que están afectando al esmalte de los dientes y cuál es su origen. Estas revisiones periódicas son la única manera de diagnosticar a tiempo un problema que, de no tratarse en el momento adecuado, puede tener consecuencias muy negativas en la salud de la boca.

Los tratamientos para el abordaje de la erosión de los dientes se suelen plantear en tres niveles:

  1. Erosión inicial: los síntomas aún no son evidentes pero es importante lograr que no vayan a más. En estos casos se emplearán medidas de prevención relacionadas con los hábitos de alimentación e higiene bucal.
  2. Erosión moderada: la pérdida de esmalte ha dejado al descubierto la parte más sensible del diente. Para evitar esta exposición a factores de riesgo como la acumulación de alimentos y, en consecuencia, de gérmenes y bacterias, habrá que realizar obturaciones con composite.
  3. Erosión severa: el problema se extiende a varias partes del diente e incluso a varias piezas dentales y estas se vuelven hipersensibles. El diente es ya débil y lo más habitual es que haya que practicar endodoncias o colocar coronas dentales.

Consejos para evitar la pérdida de volumen en los dientes

La pérdida del diente e incluso la realización de intervenciones para corregir los problemas de erosión dental se pueden evitar si se siguen las siguientes recomendaciones. Incluso con una dentadura sana, estos consejos resultan de utilidad como medida preventiva, ya que la erosión es una afección que no presenta síntomas evidentes en las primeras etapas de desarrollo.

  • Evita los refrescos y zumos ácidos, aunque sean naturales, y prescinde de las bebidas gaseosas.
  • Si no puedes evitar tomar bebidas ácidas, procura que estas estén en contacto con los dientes el menor tiempo posible. El uso de una pajita reutilizable puede ser una solución.
  • Espera al menos media hora para lavarte los dientes después de tomar alimentos ácidos. Si te lavas los dientes inmediatamente, al desgaste químico estarás añadiendo la erosión mecánica generada por el cepillo de dientes. Deja que la saliva haga un trabajo previo.
  • Si tomas alimentos muy ácidos, mastica chicle sin azúcar después para generar más saliva y equilibrar el pH de la boca.
  • Incluye productos con flúor (colutorios y pastas de dientes) en tu higiene dental regular. El flúor actúa como protector del esmalte frente a los ácidos.
  • Hidrátate y evita la sequedad bucal. En las bocas secas el nivel de pH es superior.
  • Visita a tu dentista al menos una vez al año para hacerte una revisión rutinaria y tener las garantías de que todo está en orden.
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