Deglución y salud dental, ¿sabes tragar bien?

Los problemas bucodentales rara vez se presentan de forma independiente. Lo más habitual es que las afecciones de la boca se manifiesten con alguna conexión entre ellas. Todo lo que sucede en el interior de la cavidad bucal repercute de un modo u otro en la salud de tus dientes y encías, en tu manera de hablar, de masticar e incluso de tragar. En este sentido, te sorprenderá saber que muchas deficiencias en la mordida son consecuencia de una deglución atípica.

Deglución atípica y disfagia: dos problemas muy diferentes

¿Te has preguntado alguna vez cómo tragas? La deglución es un proceso tan natural y automático que no nos detenemos a pensar en cómo funciona. De forma muy resumida, la deglución no es sino el tránsito del bolo alimenticio desde la boca hacia la faringe primero y, posteriormente, hacia el esófago para acabar en el estómago. Desde el punto de vista técnico es algo mucho más complicado que eso. Es un proceso en el que intervienen varios músculos y articulaciones y en el que resulta destacable el papel de los dientes, la posición de la lengua y el encaje de la mandíbula.

La deglución atípica y la disfagia son dos problemas relacionados con la forma de tragar, pero eso es lo único que tienen en común. La primera es una patología de tipo funcional que deriva de una incorrecta posición de la lengua a la hora de armar el bolo alimenticio y tragar. La segunda es un problema de deglución vinculado a trastornos de origen neurológico, a ciertos tipos de cáncer y al reflujo gastroesofágico. Junto a estas condiciones de salud subyacentes destaca el hecho de que, en muchos casos, la disfagia también se identifica con el dolor al tragar, algo que no sucede con la deglución atípica.

Deglución fisiología

¿Por qué con la edad cambia nuestra forma de deglutir?

Desde los primeros días de vida hasta la edad adulta, el proceso de deglución va evolucionando para adaptarse a las características de nuestra dieta y de nuestra boca. Durante este proceso de desarrollo se producen importantes cambios a nivel estructural y funcional en la cavidad bucal, en los que se distinguen dos tipos de deglución diferentes:

  1. Deglución infantil: la forma de tragar está adaptada a la lactancia, ya sea natural o artificial. Se caracteriza por el posicionamiento de la lengua justo detrás de los dientes incisivos de ambas arcadas con el objetivo de poder ejercer mayor fuerza en el momento de la succión.
  2. Deglución adulta: con el cambio a la alimentación sólida, la posición de la lengua cambia para facilitar el paso del bolo alimenticio. A medida que los alimentos ingeridos adquieren solidez, la lengua es reeducada para que se coloque sobre los pliegues del paladar, justo detrás de los dientes de la arcada superior.

Boca, faringe y esófago: así son las fases de una deglución normal

Con independencia del tipo de alimentos que se ingiera, la deglución normal en una dieta sólida se desarrolla en tres fases:

Fase oral

El primer paso en el proceso de deglución es la formación del bolo alimenticio. Para ello intervienen primero la saliva, la masticación y la trituración de los alimentos. Es una fase preparatoria que continúa con el desplazamiento del bolo hacia la faringe, lo que se conoce como fase expulsiva.

Para trasladar el bolo alimenticio hacia la parte posterior de la cavidad bucal habrá que presionarlo contra el paladar y desplazarlo hacia atrás con movimientos ondulatorios de la lengua. Durante el proceso, los labios permanecen cerrados y los molares de la arcada superior e inferior se rozan sutilmente.

Fase faríngea

El proceso faríngeo se desarrolla de manera inconsciente cuando el bolo ya está formado y preparado para ser deglutido. A través de contracciones espontáneas de la garganta, la comida continúa su avance hasta el esfínter esofágico superior.

Fase esofágica

Para llegar al estómago, el bolo alimenticio debe atravesar el esófago. Se trata de un conducto muscular recubierto de mucosas que impulsa los alimentos mediante ondas de contracciones musculares que reciben el nombre de peristaltismo.

Indicadores de que la deglución es atípica

A menos que te tomes en serio lo de las revisiones periódicas en la consulta del dentista, es muy poco probable que te des cuenta por ti mismo de que tu deglución no es la que cabría esperar en una persona adulta. No obstante, al odontólogo le bastará con echarle un vistazo rápido a tu mordida para identificar esta deficiencia tan común a la hora de tragar.

¿Cómo puedes saber si tu deglución es atípica? Los síntomas son fáciles de identificar si los conoces y les prestas atención:

  • Colocas la lengua entre los incisivos al tragar y empujas contra ellos.
  • Realizas movimientos de cabeza durante la deglución.
  • A la hora de tragar, los labios están despegados y los molares no se tocan.
  • Se te suele acumular comida en los cachetes (vestíbulo bucal) como consecuencia de la falta de tono muscular en la zona.
  • Tu respiración es más oral que nasal.
  • Tienes dificultades en la pronunciación de algunos fonemas, sobre todo los que incluyen la ‘n’ y la ‘t’.

Motivos por los que tu deglución no es normal

Aunque es lo más frecuente, los problemas de deglución atípica no siempre tienen su origen en la infancia. Si bien la principal causa de esta disfunción a la hora de tragar suele ser la succión prolongada (dedo, chupete, biberón, pecho materno…), hay otras alteraciones que el especialista tendrá en cuenta a la hora de establecer un diagnóstico:

  • Hipotonía: es la pérdida de tonificación en los músculos implicados en la masticación y la deglución.
  • Anquiloglosia: dificultades para mover la lengua y desplazarla en todas las direcciones.
  • Alteraciones del frenillo lingual: el frenillo lingual corto impide mover la lengua con total libertad.
  • Edentulismo: ausencia de una o varias piezas dentales.
  • Malformaciones en las estructuras maxilares.
  • Amigdalitis recurrentes y otras disfunciones del sistema linfático.

Mujer tragando deglución

¿Cómo repercuten los problemas de deglución en la salud bucodental?

En la deglución atípica tenemos un claro ejemplo de cómo los problemas de salud oral nunca vienen solos. Mientras continúas tragando sin darte cuenta de que la posición de la lengua y la mandíbula no es la adecuada, tus dientes se resienten y pones el riesgo el bienestar de tu boca.

  • El exceso de presión acelera el desgaste de la articulación temporomandibular y termina provocando dolores maxilares.
  • Aumenta el riesgo de que aparezcan espacios interdentales (diastemas) en la parte delantera de la dentadura.
  • Los dientes se desplazan de su posición o empiezan a tumbarse. Esto provoca que las piezas de la arcada superior e inferior ya no tengan contacto. La principal consecuencia es la apertura de la mordida.
  • La malposición dentaria, lingual y maxilar es también el origen de muchos problemas de fonación.

Ortodoncista y logopeda: trabajo en equipo para solucionar la deglución atípica

Los dientes torcidos, los diastemas o la mandíbula abierta son consecuencias morfológicas que se pueden tratar en la consulta del dentista: la forma en la que tragas no. Una de las principales dificultades a la hora de abordar el problema de la deglución atípica es que, por si sola, la corrección de la mordida no es una solución definitiva.

Para transformar la deglución atípica en una deglución normal hay que actuar también sobre los malos hábitos que ha adquirido la lengua. Este proceso de reaprendizaje se realiza desde el ámbito de la terapia miofuncional (TMF) y debe ser supervisado por un logopeda.

Mientras el trabajo del ortodoncista está orientado a corregir la mordida abierta con el empleo de aparatología dental, la función del logopeda es proporcionar al paciente nuevas pautas para emplear del modo adecuado los músculos y la lengua durante el proceso de deglución. También a través de los ejercicios de logopedia se aprende a ejercitar y a fortalecer los labios, la lengua y las mejillas, así como a pronunciar algunos fonemas que resultan complicados cuando la mordida está demasiado abierta.

Este trabajo conjunto entre paciente, ortodoncista y logopeda es la única forma de obtener unos resultados exitosos en el tratamiento de la deglución atípica. Es un proceso lento que exige disciplina y compromiso por parte del paciente pero que, con ayuda profesional, ejercicios y ortodoncia te permitirá recuperar la sonrisa y mejorar tu calidad de vida de forma progresiva.

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