Completa tu higiene bucal diaria y cuida de tu cepillo dental

Se hace mucho hincapié en la importancia de una buena alimentación, de unos hábitos saludables y de unas correctas pautas de higiene bucal diaria. Pero, ¿podemos hacer algo más después del cepillado dental? Te explicamos cómo concluir un cepillado perfecto y cómo tratar el cepillo de dientes para conservarlo en condiciones óptimas.

La última parte del cepillado dental también es importante

En la boca se concentran alrededor de 700 tipos de bacterias diferentes, unas buenas y otras no tanto. El caso es que cada uno de estos microorganismos que están presentes bien en las paredes de la cavidad bucal, bien en la lengua o en la saliva, cumplen con una función específica en nuestra salud bucodental.

Cuando te cepillas los dientes, cuando empleas un colutorio o cuando te pasas el hilo dental, estás favoreciendo a que se mantenga el equilibrio esencial de estas bacterias para que todo funcione a la perfección. Sin embargo, en nuestro empeño por garantizarles las mejores condiciones de salud a nuestros dientes y encías, en ocasiones nos excedemos.

Bacterias y gérmenes en la boca
Bacterias y gérmenes en la boca

¿Escupir o no escupir? Un error común al cepillarse los dientes

Uno de los errores más comunes al terminar de cepillarse los dientes es el enjuague. ¿Escupir o no escupir? ¿Enjuagarse bien la boca o dejarlo todo como quede? Esta siempre ha sido una cuestión controvertida entre los pacientes e incluso entre los especialistas, pero puede resolverse de manera favorable para todas las opiniones si aplicamos un poco de sentido común.

Cuando te cepillas los dientes arrastras la suciedad que se ha quedado atrapada entre los espacios interdentales, en la línea entre dientes y encías, en las coronas o en la superficie del esmalte. Si no escupes, resulta obvio que no quedará completado el proceso de limpieza de la boca en el que el objetivo principal es deshacernos de estos focos de gérmenes y bacterias.

El enjuague también es necesario, pero con moderación. No hace falta que te pongas a hacer gárgaras o que repitas el enjuague varias veces hasta que desaparezca el sabor del dentífrico. Con una única vez y sin insistir demasiado, eliminarás los restos de suciedad que queden en la boca y permitirás que los componentes de la pasta de dientes sigan haciendo su trabajo por el bien de tu salud bucodental.

Consejos para el correcto mantenimiento del cepillo de dientes

Tan importante como lavarse los dientes en el momento oportuno y con la técnica más adecuada es la limpieza de los elementos que empleamos para garantizar la máxima higiene. Con el hilo dental y los cepillos interdentales no hay demasiado problema porque son elementos de un solo uso. Pero, ¿qué sucede con el mantenimiento del cepillo de dientes?

Son los grandes olvidados de la higiene dental. Por lo general lo tenemos en un bote en el cuarto de baño y no siempre en las mejores condiciones. Empezarás a replantearte las necesidades de tu cepillo de dientes y la obligatoriedad de prestarle un poco más de atención en cuanto descubras algunos aspectos relevantes de este instrumento de limpieza.

5 formas de limpiar tu cepillo

La limpieza bajo el chorro de agua después de cada uso es la solución más cómoda y rápida en el día a día pero no es del todo efectiva. El baño es una de las habitaciones de la casa en las que existe mayor riesgo de contaminación por bacterias. Al menos una vez por semana deberías utilizar alguno de estos métodos para una limpieza a fondo del cepillo de dientes.

  1. Agua hirviendo: es el modo más sencillo de higienizar tu cepillo de dientes cuando no tienes a mano otros ingredientes. Calienta una taza de agua en el microondas o en un cazo hasta que hierva. Sumerge el cepillo durante al menos dos minutos. ¡Así de sencillo!
  2. Agua y vinagre: lavar las cerdas del cepillo de dientes colocándolas bajo un chorro de agua caliente. A continuación, sumergir la cabeza del cepillo en un vaso con vinagre. Para que la desinfección surta efecto habrá que dejar el cepillo sumergido alrededor de dos horas. Una vez pasado este tiempo, aclararlo con agua fría y dejar que se seque al aire.
  3. Vinagre y bicarbonato de sodio: el vinagre es un potente desinfectante natural y si lo combinas con bicarbonato de sodio su efecto bactericida es aún más potente. Eso sí, no olvides que el bicarbonato es un producto abrasivo que puede dañar el esmalte de los dientes. Utilízalo solo para la limpieza del cepillo, pero nunca para el cepillado. Un vaso de agua, dos cucharadas de vinagre, dos de bicarbonato y tendrás listo tu líquido desinfectante natural.
  4. Colutorio: el mismo colutorio que utilizas para tus enjuagues regulares puede servirte como producto limpiador para el cepillo de dientes. Vierte el líquido en un vaso y sumerge la cabeza del cepillo una hora. Es una pauta de mantenimiento sencilla con la que obtendrás excelentes resultados en el mantenimiento de tu cepillo de dientes.
  5. Productos desinfectantes: en las farmacias y parafarmacias encontrarás productos destinados a la desinfección de férulas y prótesis dentales. Son desinfectantes en frío que se disuelven en un vaso de agua. También puedes emplearlos para limpiar el cepillo de dientes. En este caso, una vez cada dos semanas será suficiente.
Cepillo dental en mal estado
Renueva tu cepillo dental cada tres meses

¿Cómo mantener la higiene del cepillo dental?

  • Renueva tu cepillo de dientes cada tres meses. A pesar de la limpieza diaria y las limpiezas en profundidad cada semana, el cepillo de dientes se va a deteriorar. Si quieres que el cepillado sea eficiente las cerdas han de estar en buen estado y para ello es necesario un cambio regular de cepillo.
  • Cambia de cepillo si has pasado por un proceso vírico o infeccioso. En cuanto empieces a recuperarte de los síntomas y, para mayor seguridad, una vez superada la enfermedad, lo mejor es deshacerse del viejo cepillo ya que puede estar contaminado a pesar de todas las precauciones que hayas tomado para su desinfección.
  • No tapes el cepillo con capuchones después de utilizarlo. El capuchón puede servir cuando las cerdas están secas y quieres llevar tu cepillo en el interior de un neceser de viaje. Pero una vez que lo has utilizado para limpiarte los dientes, no es conveniente que se concentre la humedad debajo de la capucha ya que de este modo es más probable que proliferen los gérmenes y bacterias. Mejor dejar que se seque al aire.
  • Si convives con otras personas, procura que los cepillos de dientes no entren en contacto. Lo más habitual es que coloquemos el cepillo en un bote junto a la pasta de dientes. Tal vez el sistema funcione cuando solo sois dos en casa, pero si la familia es más numerosa, lo ideal sería separar los cepillos e incluso que cada uno tuviera en su habitación un bote con sus instrumentos de higiene bucal.
  • Por el mismo motivo por el que no conviene que los cepillos de dientes entren en contacto, es desaconsejable compartir esta herramienta de limpieza. Aparte de que no hace falta darle muchas vueltas para entender que es algo bastante desagradable, al compartir un cepillo de dientes puedes convertir un accesorio de higiene en un elemento de contagio.
  • Enjuaga bien el cepillo después de cada uso. Aparte de la limpieza semanal, revisa las cerdas cada día después del cepillado para asegurarte de que no se ha quedado atrapado en ella ningún resto de comida o pasta dental. Es muy habitual no darse cuenta de ello por lo que la suciedad se va acumulando en una herramienta diseñada justamente para todo lo contrario.

Para mantener una buena higiene bucal es preciso que prestes atención a todas las variables que intervienen en su efectividad. Desde el momento en el que conviene lavarse los dientes, el modo de hacerlo, los instrumentos que debes emplear o el mantenimiento del cepillo de dientes, todos los detalles son importantes para garantizar la belleza y la salud de tu sonrisa.

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