¿Cómo interactúan la logopedia y la odontología?

Si hay algo que se cumple en cualquiera de las disciplinas sanitarias es que con frecuencia se complementan entre sí. Entre la logopedia y la odontología existe una estrecha relación. ¿Tu dentista te ha recomendado la intervención logopédica como parte de tu tratamiento dental? Te explicamos por qué.

Logopedia: una disciplina sanitaria con algunas particularidades

Existe una idea todavía confusa sobre el papel de la logopedia como disciplina sanitaria. Lo más habitual es pensar que en la consulta del logopeda solo se abordan problemas de dicción y que estas terapias están orientadas sobre todo a los niños.

Sin embargo, la logopedia es mucho más que eso. Esta rama de la ciencia se encuadra dentro de las disciplinas sanitarias y sociosanitarias.

¿Quiere esto decir que el logopeda es un médico? No, pero sirve de apoyo en infinidad de tratamientos que sí tienen un origen médico.

El logopeda está formado en este sector y, aunque no prescribe medicamentos ni lleva a cabo intervenciones quirúrgicas o médicas, proporciona soluciones a muchos problemas de salud a través de una perspectiva educativa, conductual y psicopedagógica.

Y todo esto, ¿qué tiene que ver con problemas en los dientes? El ámbito de la actuación de la logopedia es muy extenso y abarca todas las etapas de la vida, no solo la infancia. Aunque cada vez existe una mayor tendencia a la especialización, los logopedas trabajan fundamentalmente en tres áreas:

  1. Ámbito social: atención a colectivos con necesidades de comunicación específicas. Es el caso de los pacientes con trastornos cerebrales, personas con parkinson, trastorno del espectro autista, pérdida de audición o reeducación de la voz en la población transgénero, entre otros.
  2. Ámbito educativo: es en este punto donde la logopedia mantiene una relación más estrecha con la infancia. Al fin y al cabo se trata de abordar problemas de aprendizaje y comunicación desde edades tempranas, algo que se consigue con éxito cuando se empieza a trabajar durante la etapa de desarrollo escolar.
  3. Ámbito sanitario: es, probablemente, una de las facetas menos conocidas de la logopedia, a pesar de que ofrece grandes ventajas en infinidad de tratamientos. La logopedia en el ámbito de la salud es parte del enfoque multidisciplinar que requieren algunas patologías, entre ellas las relacionadas con aspectos como la respiración, la succión, la fonación y la deglución. ¿Ves ahora la conexión que existe entre logopedia y odontología?

logopedia y odontología

Objetivos del logopeda en el ámbito de la odontología

En la relación entre logopedia y odontología existen dos factores determinantes:

  1. Factor anatómico: la primera relación existente entre estas dos disciplinas se manifiesta a nivel anatómico. Y es que como órgano, la boca es una herramienta fundamental tanto en la masticación como en el habla. Debido a esto, es posible hacer una aproximación a esta parte de la anatomía humana tanto desde la perspectiva de la alimentación como desde la de la fonación.
  2. Factor funcional: si partimos de la base de que la cavidad bucal y las partes que la componen son herramientas, podemos concluir que esos instrumentos se emplean en el desarrollo de competencias muy concretas. Existe, por tanto, una relación entre la morfología de la boca y las funciones que esta desempeña. El cómo la usamos influye en los resultados que obtenemos.

En base a esta relación, ¿cuáles son los objetivos de la logopedia en el ámbito de la odontología? El empleo de técnicas de reaprendizaje y entrenamiento de las capacidades de la boca a nivel anatómico y funcional está orientado a:

  • Solucionar desequilibrios musculares a nivel maxilofacial.
  • Recuperar la efectividad de las funciones orofaciales.
  • Proporcionar estabilidad a los procesos que se desarrollan en la boca (masticación, deglución, fonación…).
  • Garantizar el desarrollo y el uso adecuado del sistema estomatognático (estructuras de la boca que se relacionan de forma anatómica y funcional).
  • Corregir aquellos patrones alterados que puedan comprometer los efectos duraderos de un tratamiento ortodóncico.

¿En qué casos recomienda el dentista la intervención logopédica?

La relación entre la consulta del logopeda y la del odontólogo se puede concretar todavía más. Si bien la logopedia en el ámbito sanitario es una disciplina relativamente nueva, en la última década se ha producido un interesante proceso de especialización muy beneficioso desde el punto de vista de la salud bucodental.

Cada vez resulta algo más habitual que el dentista remita al paciente a terapias logopédicas como apoyo a su tratamiento bucodental. Los casos más comunes son:

  • Maloclusión: las disfunciones de la mordida pueden tener su origen en la posición inadecuada de la lengua. Estas desviaciones de la mandíbula, las arcadas o los dientes provocan un desequilibrio anatómico que se ve reflejado en la mordida abierta, la sobremordida y la mordida cruzada, tres condiciones que pueden ser abordadas también mediante la intervención logopédica.
  • Respiración bucal: el empleo inadecuado de la cavidad bucal durante el proceso de respiración puede afectar a las capacidades articulatorias de la boca. El logopeda reeduca al paciente para que aprenda a respirar de forma natural por las fosas nasales.
  • Deglución atípica: durante la masticación y la deglución la lengua debe ocupar un lugar concreto en la cavidad bucal. Esta posición evoluciona y no es exactamente la misma en la infancia y en la edad adulta. No obstante, muchas personas no desarrollan los nuevos hábitos de manera correcta, lo que repercute en la posición de sus dientes y en sus capacidades masticatorias.
  • Succión: cuestiones como la profusión o la retrusión de los incisivos, la deformación del paladar y la mordida abierta tienen su origen en el hábito prolongado de la succión. Este puede manifestarse como succión del dedo, del chupete, de objetos o de la propia lengua y los labios, por lo que no siempre está relacionado con la edad.
  • Bruxismo: el hábito involuntario de apretar los dientes y hacerlos rechinar provoca desgaste, desviación de mandíbula, interferencias en la fonación y la resonancia, dolor facial y de la articulación temporomandibular (ATM). Es también el responsable de desequilibrios musculares que requieren de ejercicios de entrenamiento para la recuperación de la normalidad en las estructuras maxilofaciales.

Solucionar problemas orofaciales a través de la terapia miofuncional

El tratamiento ortodóncico o el empleo de férulas de descarga pueden corregir de manera efectiva la mayoría de los problemas que hemos citado anteriormente. Pero, ¿qué ocurre si no se trabaja directamente sobre la causa que los origina? Las probabilidades de recidiva son muy altas.

La terapia miofuncional es una de las áreas de especialización de la logopedia, especialmente orientada al tratamiento de estas patologías, cuyo abordaje inicial comienza en la consulta del dentista. Estas intervenciones logopédicas se pueden llevar a cabo de forma simultánea a los tratamientos planteados por el odontólogo o bien como parte de la rehabilitación. Lo ideal es que este enfoque multidisciplinar del problema se plantee de forma conjunta y prolongada en el tiempo para garantizar el éxito del trabajo con ambos especialistas.

Algunos de los problemas más comunes de mordida o malposición de los dientes están relacionados con unos malos hábitos en el habla, la masticación o la deglución. El empleo de ortodoncias permite devolver los dientes y la mandíbula a la posición adecuada, pero si no hay un cambio a nivel de uso, las consecuencias de esas malas prácticas podrían volver a verse reflejadas en tu salud bucodental. Consulta con tu dentista las posibilidades que ofrece la intervención logopédica y redescubre las funciones orofaciales para corregir posibles desequilibrios.

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