Aprende a cuidar de tu boca cuando estás enfermo

Las gripes y resfriados están a la orden del día en esta época del año. Con la bajada de las temperaturas aumenta el riesgo de ponerse enfermo y, aunque no tiene por qué tratarse de una situación de gravedad, los catarros y constipados también pueden comprometer en cierto modo la salud de tus dientes y encías. Presta especial atención a tu boca durante estos episodios y vence a la enfermedad al tiempo que garantizas tu salud bucodental.

Combate la enfermedad sin olvidarte de tus dientes

Es bastante habitual que la higiene dental durante un resfriado o una gripe sea mucho menos estricta. Los estornudos, la mucosidad y el malestar general del cuerpo hacen que nos volvamos un poco perezosos y que cambiemos algunos de estos hábitos de manera inconsciente. Esos días de desgana y decaimiento pueden hacer que estas enfermedades comunes se conviertan en una amenaza para tus dientes.

Cuidado dental cuando se está enfermo

No bajes la guardia. En un momento en el que tu sistema inmunológico se encuentra alterado, los gérmenes y las bacterias de la boca encuentran una oportunidad ideal para hacer de las suyas. Aunque durante estos días de resfriado la salud bucodental no se encuentre entre tus prioridades, conviene no relegarla al último puesto de la lista.

¿Cómo afecta un resfriado a tu salud bucodental?

La salud dental durante el resfriado se puede ver afectada por causas que no tienen su origen en la enfermedad en sí. Aparte de un sistema inmunológico deprimido que vuelve más débiles las defensas de la boca, hay que subrayar que algunas de las prácticas habituales para sobrellevar la situación pueden poner en riesgo el bienestar de dientes y encías.

  • Aumenta la ingesta de bebidas y alimentos ácidos: limonadas, zumos de naranja y determinadas infusiones aumentan la acidez de la boca y crean un ambiente perfecto para la proliferación de bacterias. Con los ácidos se incrementa el riesgo de que aparezcan caries, por lo que es necesario neutralizarlos en la medida de lo posible.
  • Se olvidan las rutinas de higiene dental: cuando te pasas el día hecho un ovillo en el sofá y con el pañuelo en la mano, en lo último en lo que estás pensando es en cepillarte los dientes o en utilizar hilo dental.
  • El síndrome de la boca seca hace acto de presencia: frente a una nariz congestionada lo normal es que respiremos más por la boca y salivemos menos. La boca seca se lo pone fácil a las bacterias para alimentarse de los azúcares que ingerimos, algo que puede derivar en problemas de salud como las caries, la gingivitis o la enfermedad periodontal.
  • La presencia de vómitos afecta al esmalte: muchos cuadros de gripe se manifiestan acompañados de vómitos. El estómago es el lugar más ácido de todo el organismo y esos ácidos se trasladan a la boca en presencia de emesis. La sobreexposición a los ácidos estomacales puede provocar daños severos en el esmalte de los dientes.

¿Es conveniente ir al dentista cuando estás enfermo?

No se trata solo de tu estado general sino de cómo la enfermedad puede hacer que la intervención a la que te sometas no sea tan exitosa. El tratamiento farmacológico que sigues, el momento en el que se encuentra el curso de la enfermedad y la naturaleza de esta, vírica o bacteriana, influirá de manera decisiva a la hora de tomar una decisión.

Cuando planteamos la pregunta de si conviene pasar por la consulta del dentista cuando se está enfermo debemos hacerlo desde diferentes perspectivas. Puesto que es importante no perder de vista todas estas consideraciones, lo más práctico es abordar la cuestión en función de la enfermedad que te afecta.

Amigdalitis o placas en la garganta

En la mayoría de los casos se trata de infecciones que están vinculadas a procesos gripales o resfriados que tienen un origen vírico y que, en consecuencia, son muy contagiosos. Durante un episodio de amigdalitis el paciente se siente incómodo y cansado, algo más notable si además la enfermedad cursa con fiebre. Es un cuadro clínico que requiere de reposo durante el tratamiento para evitar que los síntomas se agraven. Lo más recomendable sería cancelar la cita con el dentista y esperar hasta que la infección haya desaparecido por completo.

Gripes o resfriados

El origen vírico de estas enfermedades las convierte en un riesgo para quienes te rodean. A pesar de las medidas de higiene y seguridad que se adoptan en la consulta del dentista, este se expone al riesgo de ser contagiado si te está atendiendo en estas circunstancias. Por otro lado, los síntomas con los que cursan estas enfermedades no son compatibles con la mayoría de los tratamientos odontológicos. Una simple limpieza bucodental puede resultar muy difícil de practicar entre molestos estornudos, toses o el goteo constante de la nariz. A menos que se trate de una situación de urgencia, evita pasar por el dentista en estas circunstancias.

Procesos febriles

La fiebre es uno de los principales síntomas de que algo no está funcionando bien en el organismo. Si se trata de una revisión rutinaria del estado de la boca o de una limpieza sin complicaciones, esta no tiene por qué resultar un inconveniente más allá del malestar que ya está experimentando el paciente. Sin embargo, si la consulta es con motivo de algún tipo de intervención o cirugía, como la extracción de alguna pieza dental, es desaconsejable visitar al dentista con fiebre.

Tanto la intervención en sí como el postoperatorio pueden resultar muy incómodos, aparte de que la fiebre ralentiza el período de recuperación necesario.

La buena comunicación con el dentista siempre es un punto a favor de tu salud bucodental, sobre todo en estos momentos tan delicados. Es importante informarle del estado en que te encuentras antes de proceder a cualquier tipo de intervención y, en caso de que sea necesario, postergar la visita hasta que estés en condiciones óptimas para ser atendido en consulta.

Recomendaciones para cuidar de tu boca cuando estás enfermo

Los procesos gripales, catarros y resfriados tan comunes en algunas épocas del año se curan con tiempo. Existen muchos medicamentos para paliar el dolor y el malestar que generan, pero lo cierto es que la enfermedad debe seguir su curso y la paciencia será tu mejor aliada durante estos días de desgana e incomodidad.

Colutorio limpieza dental

Por mucho que te pueda la pereza y que no te apetezca salir de debajo de las mantas, haz un pequeño esfuerzo para cuidar de tu boca durante la enfermedad. Estos pequeños consejos te ayudarán a garantizar la salud dental durante el resfriado y harán que te sientas mejor.

  • Asegúrate de que mantienes un buen nivel de hidratación. Es imprescindible para salivar más, para regular el pH de la boca y para mejorar la eliminación de los gérmenes presentes en las mucosas.
  • Controla los azúcares. Están presentes tanto en los zumos, sean naturales o no, como en muchas de las grageas y jarabes que se emplean para aliviar la tos o suavizar la garganta. Procura recurrir a productos que no contengan azúcar.
  • Entre ácidos, azúcares y bacterias, la solución más efectiva es la del cepillado. No olvides recurrir a él después de cada comida, tras el vómito o al ingerir cualquiera de esos productos azucarados tan comunes para paliar los efectos del resfriado.
  • Una vez superada la enfermedad, cambia tu cepillo de dientes. Los virus o bacterias se pueden haber quedado en él y provocar una recaída.
  • Utiliza colutorios para controlar las bacterias de tu boca.

Unos días de catarro no son excusa para descuidar la higiene de la boca. No debemos olvidar que es en las situaciones más delicadas cuando tu organismo requiere de más atenciones. Cuidar de la salud oral con más esmero durante el curso de estas enfermedades comunes contribuirá a la mejora de los síntomas y a una pronta recuperación.

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