Alteraciones en la erupción dentaria: dientes impactados

La sustancia básica que compone los dientes comienza a formarse cuando el feto tiene aproximadamente seis semanas. Entre esta fase y el momento en el que ya se ha completado la dentadura definitiva del adulto pasarán varias décadas en las que la morfología de la boca habrá cambiado de forma notable. Es un proceso lento y progresivo en el que pueden darse todo tipo de alteraciones dentarias, desde la aparición de dientes supernumerarios hasta la no erupción del diente, lo que se conoce como diente impactado.

¿Qué son los dientes impactados?

Tras la dentición primaria y la caída de los dientes de leche comienza el proceso de dentición permanente. Un control regular de la salud bucodental en la infancia permite tener bajo control algunas de las alteraciones más comunes de la erupción dentaria. Aun así, muchos pacientes llegan a la edad adulta con dientes retenidos cuyo desarrollo aún está a un paso de completarse.

Los dientes impactados, retenidos o incluidos son piezas dentales que se han quedado dentro del hueso maxilar. Esa ‘retención’ del diente puede manifestarse de dos formas:

  1. Inclusión total: son aquellas piezas que se han quedado por completo en el interior del hueso maxilar.
  2. Inclusión parcial: son dientes que han erupcionado solo de manera parcial. Se conocen también como dientes semi-impactados y, debido a sus características especiales, son más vulnerables frente a eventuales infecciones y problemas bucodentales.

Diente impactado ilustración

¿Por qué algunos dientes no llegan a erupcionar?

A pesar de que es un problema frecuente en la consulta del dentista, la cronología de la erupción de los dientes sigue presentando algunas incógnitas. Una de ellas es la asimetría eruptiva de la dentadura de algunos pacientes y otra la agenesia, es decir, la ausencia de alguna pieza dental.

Cuando falta un diente para completar la dentadura pueden darse dos circunstancias:

  1. Que el diente no erupcione porque no existe.
  2. Que el diente exista pero se haya quedado retenido en la encía.

¿Qué provoca que un diente que existe en el interior del maxilar no salga al exterior? Las causas de los dientes impactados suelen ser:

  • Un diente predecesor (diente de leche) que se ha caído de forma prematura.
  • Un traumatismo en la boca que ha dejado secuelas.
  • Falta de espacio en la encía para el desarrollo normal del diente.
  • Deficiencias nutricionales.
  • Presencia de obstáculos: quistes, restos radiculares de la dentición primaria, macrodoncia, dientes supernumerarios…

¿La retención dentaria afecta a todos los dientes?

Cualquier diente, tanto los de leche como los de la dentadura permanente, puede quedar retenido en la encía por alguno de los motivos ya citados. Sin embargo, es más frecuente que esta circunstancia se dé, sobre todo, en los caninos superiores (colmillos) y en los terceros molares inferiores (muelas de juicio).

Esta mayor propensión a sufrir el estancamiento de la erupción dentaria en estas piezas es debida a que se trata de los últimos dientes que emergen en la boca. Si durante el desarrollo de la dentadura se ha producido alguna anomalía, hay más posibilidades de que sean las últimas piezas dentales las que paguen las consecuencias.

El seguimiento de la evolución de los dientes es la herramienta más eficaz para detectar estas deficiencias que pueden convertirse en un problema grave de salud bucodental. Se recomienda incrementar los controles rutinarios a partir de los 10 años de edad para un tratamiento temprano, ya que es a partir de los 12 cuando más casos de dientes impactados se detectan. Si a esta edad aún no han aparecido los caninos permanentes superiores, habrá que realizar los exámenes diagnósticos pertinentes para determinar la posición del diente retenido, si este existiera, y el tratamiento a aplicar.

Sintomatología de los dientes retenidos

La inexistencia de una pieza dental es el síntoma más visible de una posible retención, pero no el único. La presencia de un diente incluido puede cursar de manera silenciosa, pero lo habitual es que exista un cuadro sintomatológico que haga sospechar de que algo no va bien.

  • Flemón
  • Dolor o sensibilidad en la encía
  • Enrojecimiento de los tejidos blandos
  • Dolores de mandíbula, cuello o cabeza
  • Halitosis
  • Mal sabor de boca

Por otro lado, se trata de síntomas bastante generales, por lo que para un diagnóstico certero será necesario realizar radiografías panorámicas de la boca, que ayuden a identificar la presencia de dientes impactados.

¿Qué problemas pueden desencadenar los dientes incluidos?

Los dientes incluidos y la zona de la boca en la que han quedado retenidos no son los únicos afectados por este problema. Un diente que ha quedado retenido en la encía o que solo ha emergido de forma parcial también supone un riesgo para el resto de piezas dentales sanas, completas y bien posicionadas.

Las inclusiones dentarias son las responsables de problemas de diversa gravedad entre los que se destacan:

  • Reabsorción de la raíz dentaria
  • Problemas de masticación
  • Desarrollo de bolsas periodontales
  • Acumulación de placa bacteriana y proliferación de caries
  • Pericoronaritis y otras infecciones de los tejidos blandos
  • Molestias crónicas en la boca
  • Desarrollo de quistes o tumores
  • Alteraciones en la disposición del resto de los dientes, sobre todo, apiñamiento
  • Daños en la estructura anatómica de la boca que afectan a las raíces de los dientes adyacentes, el tronco nervioso y el seno maxilar

Diente incluido en encia

Alternativas para el tratamiento de los dientes impactados

El tratamiento de los dientes impactados se suele abordar de tres formas. Una vez hecha una valoración del estado de la boca y de la pieza retenida, el odontólogo determinará cuál es la mejor forma de proceder. La impactación dentaria no siempre tiene por qué suponer un riesgo para la salud bucodental y, en algunos pacientes, resulta más eficiente el control del diente que la realización de una intervención.

Las tres alternativas de tratamiento más empleadas son:

  1. Control de la evolución: es la opción más adecuada cuando el diente retenido no está generando ningún otro problema en la boca. El seguimiento del diente durante las visitas rutinarias al dentista es más que suficiente en aquellos pacientes en los que las muelas del juicio nunca llegaron a emerger y ya es poco probable que lo hagan.
  2. Extracción de la pieza dental: la exodoncia es un procedimiento habitual con aquellas piezas dentales que se han quedado a medio camino o que representan un riesgo para la anatomía de la boca. También se emplea en aquellos casos de inclusión parcial en los que el difícil acceso durante la limpieza de dientes está generando acumulación de placa, gingivitis, caries o infecciones recurrentes. Si el diente retenido es un canino, se intentan buscar otras alternativas, pero cuando se trata de los terceros molares, la exodoncia suele ser la solución más rápida y eficiente.
  3. Recolocación del diente: si la pieza dental afectada deja un hueco vacío visible, es muy probable que el odontólogo plantee una recolocación del diente en su posición natural. Es un proceso lento que exige el tratamiento con ortodoncias, pero permite recuperar el diente y la armonía de la sonrisa. Es el método más empleado en el tratamiento de los caninos retenidos ya que, aparte de su importancia funcional, por su ubicación en la dentadura también hay que valorar la perspectiva estética.

El tratamiento de los dientes impactados no debe precipitarse. La erupción de los dientes no siempre es un proceso de precisión matemática y en el desarrollo de la dentadura intervienen factores de diferente naturaleza. El control rutinario y la realización de pruebas radiográficas en el momento oportuno permitirán determinar si un diente ya debería haber salido, si aún está en proceso de emerger o si va a quedarse retenido en la encía.

Como norma general se entiende que cuando dos tercios de la raíz ya están formados, el diente está listo para salir. Si la raíz aún no alcanza la mitad de su tamaño es señal de que hay que esperar. Pero si se dan las condiciones óptimas y pasa el tiempo sin que se produzca ningún cambio, habrá que empezar a valorar las alternativas de tratamiento para un posible diente impactado.

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